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Madre

2020.09.23 16:21 Dantam93 Madre

*TAC*TAC*TAC*TAC*, con movimiento preciso de sus dedos, una esbelta figura negra se dibujaba como por arte de magia en el papel. *TAC*TAC*TAC* sus dedos eran ágiles, se movían por el teclado a una velocidad alarmante, siempre llegando a su objetivo con una precisión fría.
"Señor Bustamante, me podría repetir eso último, ¿por favor?"
"Claro, claro." Bustamante se arregla su corbata, dando un poco de aire a su tráquea, que es aplastada por una corbata barata comprada únicamente para aparentar. "El registro de los últimos clientes ha sido todo un éxito, punto, siguiente párrafo. Espero poder reunirnos pronto, coma, y así solucionar los problemas asociados con la plantación, punto final."
"¿Le releo la carta señor?"
"No María, gracias, tengo un poco de afán."
"Como usted desee. Iré a la oficina de correos lo más pronto posible. ¿Necesita alguna otra cosa?"
"Gracias, gracias nos veremos después"
"Hasta mañana señor Bustamante"
María arrancó la hoja de la máquina de escribir, la guardó en un sobre marcado con el nombre de Bustamante y la selló con cera dorada.
Tomó entre sus cosas una chaqueta larga y café un poco grande para su delgado cuerpo, pero le gustaba el espacio. Además, así nadie notaba cuando se robaba algún par de panes o golosinas que Bustamante tenía para la visita.
Salió a la calle y se encaminó a la oficina de correo. Con la mirada siempre adelante, María caminaba determinada. Esta tarde había salido algo más temprano de lo usual, podría llegar a su casa a leer un poco y hacer una comida especial. Después de todo, era su cumpleaños. Mientras sus tacones chocaban con las piedras irregulares del empedrado del centro de la ciudad, pensaba que hubiera podido coger un bus o un taxi, pero el día era soleado y quería disfrutarlo. Por el camino pudo ver muchas personas. Le gustaba mirar a la gente, sus facciones, sus caras, se imaginaba su día, su profesión y la vida que llevaban. Los fines de semana se dedicaba a esta actividad con su hermana. Sonrió, su hermana, no era el más brillante de todos los focos, pero sabía divertirse con ella. Antes podía salir al parque con su hermana casi a diario pero, desde que su madre se enfermó, no había tenido tiempo alguno. Su vida era trabajar y luego llegar a la casa a cuidar de ella. Hacía unos dos años que le habían hecho el diagnóstico: cáncer de seno.
Había sido un arduo proceso, con aproximadamente mil quinientas citas médicas. Todo había comenzado cuando su madre había sentido un pequeño bulto en su seno izquierdo. Al comienzo lo ignoró, sin embargo, con el tiempo su seno había cambiado y se había vuelto como el cuero, o como una naranja. Cuando pudieron conseguir que la viera un médico, ya era un poco tarde, además su madre no quería que le hicieran mucho más. Desde hacía unos años hablaba de encontrarse nuevamente su marido, que había muerto 10 años atrás. Por esta razón decidió irse del consultorio donde la estaban atendiendo, dejando a María pidiendo perdón, roja de la pena y la ira. Desde entonces todo había cambiado: su mamá se había enfermado, cada vez era más delgada y casi no se podía parar de la cama, lo que hacía que se le formarán costras en la espalda. Sin embargo, María tenía amigas que habían sido enfermeras y le habían dado consejos para manejar esta situación. María debía llegar en las tardes después del trabajo, parar a su mama de la cama, darle un baño con agua tibia y mover cada uno de los miembros de su cuerpo.
Esta era la rutina que tenía a María al borde de las lágrimas en las noches, pues se había convertido en madre de dos. Su hermana Cleo era otro trabajo, pues, aunque no era tan dependiente de ella como su madre, tenía algunas cosas difíciles de manejar. Por ejemplo, no sabía distinguir entre su zapato izquierdo o derecho, por lo que todas las mañanas era tarea de María ponerle los zapatos al derecho.
Llegó a la oficina de correo, saludó al encargado de envíos y entregó la carta de Bustamante. Salió nuevamente. No era pico todavía y podría coger un taxi para llegar cómodamente a su casa.
"TAXI" gritó por la calle hasta que el vehículo amarillo paró al frente de ella.
"¿A dónde?" le preguntó el conductor, parecía de 40 o 50 años, con un bigote negro y grueso sobre el labio.
"La carrera octava con veintiuna por favor"
"Claro"
Al subir al taxi sintió una ola de acidez en sus fosas nasales, pensó que todos los pelos de su nariz se habían quemado e inclusive llegó a pensar que su nariz se había perforado. "¿Podría bajar las ventanas? ¡Huele a muerto en este taxi!"
"Sí, lo siento señorita" el conductor bajó todas las ventanas, parecía un poco apenado, María se preguntó si acaso dormía en el taxi, pues vio un cambio de prendas en el puesto de copiloto. De cualquier forma, apestaba por lo que María sacó su larga nariz por fuera de la ventana, intentando huir del desagradable hedor. Fueron 20 minutos de viaje en los que María pensó que se iba a desmayar unas 30 veces. El conductor intentó charlar con ella, pero no podía alejar su nariz del aire fresco, o juraba que iba a morir en ese infernal vehículo de 4 ruedas. Por fin, vislumbró el parque al frente de su casa, pagó rápidamente y se bajó corriendo.
Abrió la puerta de la casa. "¡Hola! ¡Ya estoy en casa!" grito. En el cuarto de arriba se oyeron los pasos de Cleo, pesados, ansiosos, rápidos, como un niño gordo que bajaba a saludar a sus padres, pensando que estos traían dulces para él. "¡Cleotilde, necesito tu ayuda!" Entró a la cocina y buscó el dinero que guardaba en el tarro del arroz.
"Mari, Mari, mamá no está bien" Cleo hablaba asustada.
"¿Qué pasó ahora?"
"No sé, le duele la teta"
"Seno, Cleotilde, ¿qué te he dicho de esas groserías?"
"Perdón Mari, es que le duele mucho, tengo susto"
"¿Es el mismo seno que siempre le duele?"
"Si, pero esta vez es peor"
"Tranquila Cleo, ya subo y la reviso". Como siempre, su placer tendría que esperar, después pediría a Cleo que fuera a la tienda por un ponqué, para que celebraran sus 60 años, ahora tenía que revisar que su madre no estuviera muriendo o peor aún que tuviera que llevarla al hospital.
Subió por las escaleras de madera, que cedían un poco a cada paso que daba. Algunas crujían y otras parecían que se iban a zafar, pero María conocía su casa muy bien y sabía que esto no iba a pasar. Caminó por el corredor del segundo piso hasta la primera puerta. Tocó dos veces con los nudillos y abrió.
"Madre, Cleo me ha dicho que te duele el seno."
"Mija, acércate, quiero decirte algo" María cerró la puerta y se acercó lentamente a su madre. El cuarto en el que estaban era grande, con una cama para dos personas de un buen tamaño en donde, en el medio, reposaba su madre, una pequeña figura encorvada con el pelo plateado y una arruga por cada segundo que había vivido. Su madre debía que tener unos 80 años, nunca había estudiado y había quedado embarazada recién casada. Sin embargo, había tenido una vida feliz. Su esposo, el padre de María había sido el dueño de una pequeña tienda de zapatos y nunca faltó comida en la mesa. María estaba cerca a su madre y de repente sintió una bofetada en la cara. Tuvo que retroceder dos pasos. Su madre apestaba, no era posible, ella misma la había bañado la noche anterior.
"¿Madre qué hiciste? Apestas"
"Mija, creo que ahora si me muero"
"No digas estupideces"
"Se me abrió la teta. Mira" se quitó el camisón que tenía puesto. María ahogó un grito. En donde estaba el seno izquierdo de su madre ahora había un líquido verde claro, espeso, con algunos puntos negros, o rojos, no estaba segura.
"¿Qué te hiciste?"
"María me rascaba y de repente me exploté la teta. Me duele, me duele mucho"
"Espérate, voy a traer algo para limpiarte." Abrió el closet que se encontraba detrás de ella. Sus amigas, las enfermeras, le habían recomendado comprar gasas y guantes, por si acaso tenía que limpiar las heridas de la espalda. Sacó un paquete y se puso los guantes. Cogió una de las gasas y comenzó a limpiar a su mamá. El olor era insoportable, había tenido que retirarse al menos 3 veces mientras limpiaba, solo para poder aguantar un poco. Su madre gritaba, intentaba quitarla con la mano, pero no tenía suficientes fuerzas. Al final logró limpiarlo todo, solo era un pequeño hueco en el costado del seno. Decidió taparlo con algunas de las gasas limpias, lo aseguró con esparadrapo y se quitó los guantes, satisfecha con su trabajo. No había más pus a la vista.
"¿Quieres algo para el dolor?
"Por favor mija, me duele mucho" del mismo closet sacó unas gotas que le habían dado las enfermeras, morfina, esto la calmaría, pero debía tener cuidado de no darle mucho o podría morir ahogada.
"Abre la boca mamá" su madre obediente abrió de par en par los labios, sacó la lengua y esperó por el alivio del frío líquido. María le dio 5 gotas. Guardó el frasco en el clóset y se sentó al lado de su madre. "Ahora si me va a tocar bañarte toda mamá, no te puede dar pena con tus senos, mira lo que pasa por tus bobadas". Su madre parecía atontada, no sabía si era por el dolor o si era por la morfina, pero ahora no le respondería.
Bajó al primer piso, le dio las instrucciones a su hermana para comprar un ponqué de zanahoria, su favorito, y unas velas para celebrar su cumpleaños. Cleo la abrazó y salió corriendo. Mientras tanto María se bañaría. Subió a su cuarto y cerró la puerta. Entró al baño, prendió la ducha, se quitó su ropa y entró. El agua estaba caliente, deliciosa, lo necesitaba después de este día. Cogió su jabón con olor a rosas y se limpió. El olor era delicioso… ¿Lo era? María olió sus manos y solo pudo oler el líquido verde. Nuevamente cogió el jabón y volvió a lavarse de pies a cabeza. Volvió a oler sus manos esperando oler a rosas, pero solo olía a su madre. Una tercera vez cogió el jabón y esta vez se lavó hasta quedar roja. Volvió a oler sus manos. Rosas, por fin. Se tranquilizó. Se lavó el pelo y terminó su baño. Oyó que en el piso de abajo su hermana estaba preparando el ponqué con las velas. María estaba emocionada, hacía un tiempo nadie hacía nada para ella. Se arregló y bajo.
“¡Mari! No tenían ponqué de zanahoria, pero compre de naranja con arequipe. Espero te guste mucho. Eres la mejor hermana mayor de todas. Te quiero.”
“Cleo no te preocupes, la naranja también me gusta. Yo te quiero a ti hermanita” la verdad era que María odiaba la naranja y el arequipe, pero no podía culpar a su hermana. Cleo tenía 20 años menos que ella, sus padres habían tenido un “feliz accidente”. Desde pequeña sabía que Cleo era diferente al resto. Tuvieron que sacarla del colegio porque los profesores decían que era retrasada, pero era la mejor hermana que hubiera podido pedir, siempre alegre, siempre dispuesta a darle un abrazo. Sopló las velas del ponqué y se sirvió un pedazo pequeño, Cleo casi se come la mitad del ponqué, pero María le dio un pedazo un poco más moderado. Después de comer era hora de revisar a mamá. María entró en el cuarto.
“Mamá hay ponqué si quieres. Es mi cumpleaños, no se si te acuerdas” no hubo respuesta. “¿Mamá?” se acercó a la cama de su madre. Por un momento pensó que se había pasado con la morfina, pero el movimiento del pecho de su madre la calmó, aún respiraba. Se acercó un poco más. Nuevamente le tocó retroceder, el hedor de su madre no había mejorado, sintió como penetraba cada uno de los poros de su cuerpo. El olor se mezcló con el sabor del arequipe en su boca, María buscó una caneca para vomitar. Decidió revisar el vendaje improvisado que había hecho, el cual estaba mojado por el líquido verde. Por el momento lo dejaría así y en la mañana llevaría a su madre al hospital. Llamaría a Bustamante y le pediría el permiso.
Salió del cuarto de su madre y llamó a Cleo para dormir. Se despidió con un beso en la frente y se encerró en su cuarto. Se sentía sucia nuevamente, por lo que se metió en la ducha. Sacó un nuevo jabón, este con olor a naranja. Se restregó fuertemente el cuerpo completo, esta vez no olería a su madre. Se olió las manos. Mamá. No era posible. Volvió a lavarse una y otra vez, pero no lograba quitarse el olor de encima, siempre que volvía a llevarse las manos a la cara, olía a su madre. La imagen del seno lleno de pus entraba y salía de su cabeza. Se lavó con fuerza, seguía oliendo. Pensó que tal vez era su madre que estaba apestando toda la casa, después de llevarla al hospital todo mejoraría.
Se acostó. Entre más rápido durmiera, más rápido llegaría al hospital. Cerró los ojos e intentó dormir. Pero el olor penetraba su todo su cuerpo, sentía la suciedad, sentía como si el líquido verde estuviera encima de ella. Abrió los ojos, y no había nada. Se puso dos pedazos de papel en la nariz, pero el olor estaba adentro de ella. No había escapatoria. Abrió las ventanas de su cuarto y prendió las velas de su mesa de noche. Seguía ahí. Pasaron horas y María no había podido conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos sentía como si de su cuerpo saliera pus y la arropara. Se metió a bañar dos, tres, cuatro veces más, sin éxito alguno. Ya era suficiente. Iba a limpiar a su madre.
Entró en la habitación y prendió la luz. Su madre seguía durmiendo. Quitó las vendas del seno, intentando no despertarla. Estaban húmedas y las botó de inmediato a la basura. Un hilo de líquido verdoso salía del seno de su madre. Cogió un nuevo paquete de gasas y lo tapó. Rápidamente, la gasa se humedeció, por lo que tuvo que poner una nueva, una y otra vez, hasta que se acabaron las gasas del nuevo paquete. Desesperada sacó más gasas, sin embargo, se acabaron otros dos paquetes. No sabía qué hacer, no aguantaba más ese hedor, penetrando su nariz, entrando por su boca, lo saboreaba cada vez que respiraba. Su madre dormía profundamente, parecía que estaba respirando más lento de lo usual, pero María no le puso mucha atención. Toda su atención estaba enfocada en el olor. En un momento de rabia decidió apretar el seno de su madre, lo que hizo que saliera más pus, María maldijo entre dientes, lo limpió nuevamente y para su sorpresa se dio cuenta que ahora salía menos líquido que antes. Volvió a presionar, esta vez con más fuerza el seno de su madre. Una explosión verdosa salió disparada de su madre. María sentía como si hubiera ganado. Lo limpió, pensando que sería la última vez, pero cuando terminó, se dio cuenta que había un resto que seguía saliendo. Apretó con fuerza el seno de su madre una y otra vez, pero seguía saliendo pus. María estaba al borde de las lágrimas, no sabía qué más podría hacer, pero sabía que no podía seguir así.
Entonces tuvo una idea. Se acercó al closet y abrió uno de los cajones. Sus amigas le habían recomendado tener cuchillas, por si debía quitar las costras de la espalda de su madre. Cogió una cuchilla y la admiró, el frío metal brillaba con la luz del cuarto, sin una mancha, perfectamente conservado para los procedimientos médicos. Se acercó a su madre, que no había despertado y acercó su herramienta al seno, al lugar donde el pus la invadía. Sin titubear cortó el seno de su madre, primero un poco, y luego llena de felicidad hizo un trazo tan grande como su puño. Botó la cuchilla lejos y empezó a apretar el seno con fuerza, para sacar cada gota de pus, ya no la molestaría más.
“¿Mari qué haces?” Cleo se encontraba en pijama en la puerta del cuarto.
“¡Cleo! Vete a dormir, estoy ayudando a mamá”
“¿Mari no le ofreciste ponqué a mamá?”
“Si le ofrecí Cleo, pero ahora está dormida, vete a tu cuarto y duerme”
“¿Por qué estás encima de mamá?”
“La estoy ayudando, por favor ve a dormir”
“Déjame despedirme, no pude darle las buenas noches”
“Vete a dormir, mamá está muy cansada”
“Quiero despedirme Mari”
“Cleotilde vete a tu cuarto en este instante, no lo voy a repetir otra vez” Cleo se acercó a María desafiante. Cuando estuvo suficientemente cerca palideció.
“¿A qué huele? ¿Qué es eso rojo en la cama de mamá?”
“¡Vete a dormir!”
“¿Mari que le hiciste a mamá?”
“La estoy ayudando” María se paró de la cama e intentó alejar a Cleo de su madre, pero su hermana era mucho más grande que ella. Se lanzó encima de María intentando llegar a su madre.
“¿Mamá? ¿Estás bien?”
“¡CLEOTILDE VETE A DORMIR YA!”
“Mari quítate que quiero estar con mi mamá” Cleo lanzó a María a un lado, como una muñeca de trapo. Cleo cogió a su mamá, gritando para que reaccionara, pero esta seguía en un sueño profundo. María estaba asustada, no sabía que Cleo la podía tratar así. Mas aún, no sabía que Cleo olía a pus, ahora que estaba cubierta de él. María vio como Cleo comenzaba a supurar por los oídos, la nariz y la boca. No podía ser cierto, parpadeo y seguía viéndolo. Solo había una solución.
“Cleo, tengo que ayudarte a ti también” con un rápido movimiento María cogió la cuchilla del piso, se trepó en la espalda de Cleo y comenzó a apuñalar a Cleo en la cara, en la espalda, en el pecho. Chorros de pus comenzaron a salir de Cleo, como una fuente de líquido verde que nunca acababa. Su hermana peleó por unos minutos, pero se cansó y dejó de pelear. Ahora ambas dormían, y por fin María podría limpiar el desastre que habían hecho.
“Cleo mira lo que hiciste, y ahora adivina a quién le va a tocar limpiar todo esto”.
Se había demorado toda la noche, pero su madre y su hermana estaban impecables. No había pus en ningún lugar de la casa y al fin podría descansar. María salió de su casa. En la entrada los vecinos y un grupo de policías habían salido a visitarla, al fin tendría invitados en su cumpleaños. Los policías decidieron llevarla de paseo en su carro. Mientras unos hombres con batas blancas subieron y llevaron a su mamá y su hermana en otro carro, este más grande y blanco. María estaba tranquila, al fin olía a rosas.
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2020.05.15 06:47 DanteNathanael Nelkenherz: parte 1/2

NELKENHERZ


Las escaleras están frescas con heridas mientras sube escalón a escalón, poco a poco la obscuridad esclareciendo en sus viñetas oculares, volviendo a respirar con tranquilidad. Y aunque presentemente se encuentre solo, en su corazón lleva la compañía de todo el mundo.
La encuentra limpiando claveles en el estanque del jardín. Se pone de puntitas y trata de evadir las recientes flores y frutos caídos de las jacarandas que cubren la casa de la extraña lluvia tardía. Las obscuras ramas dibujan hipotrocoides en el aíre. Gorriones con la cabeza rojiza surfean el flujo etéreo que pasea sobre la ciudad, hacía el moribundo sol, la niebla ascendente pintada más y más de naranja en el horizonte hasta esfumarse en espirales concéntricos. . . . Pero antes de llegar a ella, ve la suavidad y lentitud con la que lava cada pétalo—del rojo pasan al rosa dentro del agua. A su lado apenas queda un par. Acercándose un poco más, las pieles de los irregulares pétalos revelan haber sido artificialmente teñidos con un rojo escarlata. Lentamente, todavía de puntitas, la abraza por detrás, un beso en la mejilla, un silencioso “ya estoy en casa, cuéntame.”
Termina de lavar los últimos claveles, los amarra en un ramo con la liga de su cabello, exdorado y cayendo en gravedad disminuida, seguramente por la presión atmosférica, y por fin le deja ver sus ojos, su mirada decaída. Una serie de jalones cardiacos le hacen instantáneamente besarle la frente y abrazarla. Pequeñas aglomeraciones de tristeza liquida empiezan a bajar por sus mejillas. Ambos se paran al mismo tiempo, petricor acercándose cada vez más. Deja que ella tome el ramo. Lo sostiene cerca de su pecho, manchando su azul uniforme. Caminan hacía la puerta trasera, entrando silenciosamente a casa.
La luz permanece apagada. A través del estudio hay veladoras que él empieza a encender, mientras ella regresa del almacén con un jarro acampanado de vidrio. Dentro de él coloca las flores, agua y unas cuantas lágrimas. Cuando la ultima veladora ha sido despertada, el pequeño cofre, Cuauhxicalco—que le sorprende aún funcioné después de tanto tiempo, especialmente al ser su primer proyecto de carpintería, regalo de su primer aniversario—ya descansa en sus blancas y temblorosas manos. Se acerca y le desabrocha el pequeño collar de oro del cual pende una pequeña llave con las letras vanvda en el cuerpo de esta, que ahora va clink, clink, para abrir y revelar múltiples chalchihuites, jades y serpentinas. De su bolsillo saca 3 jades. Las lágrimas dentro de él no pueden ser contenidas por mucho más tiempo, pero da su todo para seguir mirando en silencio. Ella toma un pétalo de clavel y envuelve una de las piedritas en él. Tan pronto como introduce las tres piedritas se deja caer, él apenas si la alcanza.
La sienta en el sillón de vinilo negro, su favorito, en la esquina del estudio. Toma otra silla y se sienta frente a ella. Después de un minuto, comienza a hablar.
“No fueron 3.”
“Oh. Gracias a Dios. . . .” La tristeza viene ahora a ser reemplazada por curiosidad. “¿Entonces por qué pusiste tres piedritas dentro del cofre?”
La lluvia llega al techo sobre sus cabezas. Su pequeño entra a la habitación, buscando a sus padres, extrañado de no haber escuchado el usual tumulto en la puerta delantera.
“Cuando me llamaste y dijiste que quizás tardarías un poco más, no pensé que fuera tan grave, Cariño.”
Las manitas del pequeño toman otra silla y la arrastra hasta quedar entre ellos. Despeja el cabello de sus ojos y se amarra su casi dorado cabello con una liga que siempre lleva en la muñeca. Su mirada revela entender lo que está pasando. Coloca una de sus manitas de porcelana en la pierna de mamá y la otra en la pierna de papá, y asiente gravemente, pidiendo que continúe.
Und ich gehör dir nicht zu.
Beide klagen wir nun.
¿Dijiste algo, Preciosa?” dice mientras pasea su trapo de derecha a izquierda sobre la blanca superficie moteada del mostrador, dejando un rastro húmedo—susurros narcolépticos de caracol. “¿Has estado leyendo tus poemarios de nuevo?”
“¡Yia! Pfugeljin.”
“¿Vögelchen?” una pequeña risa. “¿Y ahora por qué soy una pequeña ave? ¿Qué hice ahora?”
“Eeeees—“ acercándose hacía él, hasta dejarse caer sobre sus hombros, rodeándolo con sus suaves y cansados brazos, recostando su cabeza en palpitante pecho de su amado, para continuar “—porque eres el que me lleva al cielo en tus alas.”
Las ultimas tormentas han dejado de caer, aunque el hombre del clima, Don Eladio, alias “Hieladio,”avisó de un frente frío que llegaría del Norte por la tarde. El un poco oxidado gallo de los vientos, siempre anunciando en sutil canción la víspera del amanecer sobre el letrero de la florería, Nelkenherz en grandes letras serif rojas sobre un fondo blanco, avisa que el viento se acerca no desde el Norte, pero del Este.
En el encuadre se puede ver la parte baja del letrero de la tienda, del cual cuelgan cuatro bulbos geométricos, uno parpadeando, a punto de morir; ambos ventanales llenos de flores por detrás. Y la gran puerta de cristal-madera obscura, de la cual sale jovial, suelta y sonriendo naturalmente a quien pase Maxine Boan. La florería le pertenece a ella y a su esposo, Kelvin Antares. Las piernas del lucero de la calle Aloe se mueven de un lado para otro por debajo de su danzante vestido mientras recoge las restantes mesas que por la mañana estaban llenas de amapolas, lirios, petunias, girasoles, rosas, margaritas, geranios, hortensias, petunias, begonias, gitanillas, azucenas, nomeolvides y claveles—los primeros del año. La cámara no puede captar muy bien todo el rango de colores por la mañana, pero ya que es tarde, bajo la luz monótona, nublada, saturada, ella brilla en el centro de la película.
Un pequeño beep avisa que ya ha terminado de grabar. La guarda dentro de los tantos bultos de su chaqueta y se levanta de la silla frente a la florería. Todos esperan ya la lluvia, pero no viene . . . espera pacientemente en las alturas para dejarse caer.
La cita es alas 19:30, en la entrada a la Posada del Sol.
Realmente no sabe lo que está haciendo. Un amigo le había recomendado trabajar con Tomas Villacorta Jr. Desde hace un año. Era un trabajo simple como este: ir y tomar video de un grupo de amigos que siempre se reunía cerca de Plaza San Pedro. Cuando la noche caía, bajo el manto matrimonial del sol y la luna, de las estrellas y el smog, se acercaban más, pagándole a alguien en la iglesia para subir a la azotea, al Hospital Juárez. Allí llevaban un tipo de ritual para comunicarse con la Planchada. Habiendo contactado previamente a la Quemada unos días antes, que había revelado el nombre de aquel malvado italiano, pidiendo que le hicieran pagar por lo que hizo, pues así lo quería la Tierra.
“Deste gafe ni la Llorona sabe. Su crimen castigado verlo he. ¿Encontréis vosotros a V.? Diz que Planchada en vida fuera duno de su cuna amante.”
“¿Eulalia ‘La Planchada’ del Hospital Juárez?”
“Con ella averar.”
Así que lo hicieron. . . . Un poco.
La Planchada estaba demasiado cansada después de la pandemia que ocurrió hace unos años. Los pacientes necesitaban demasiada atención. Incluso tuvo que ir de paso a otros hospitales para suplir con la carga a los enfermeros espectrales que allí laboraban. En sus aventuras fuera del Juárez se encontró a varios fragmentos del alma de Nightingale trabajando horas extra. Historias fueron intercambiadas y pronto Eulalia se dio a conocer en todo el mundo fantasmal benigno. (Algunos dicen que incluso el maligno, pues se apareció el fantasma de un criminal, herido, una noche en la explanada del Juárez. Eulalia lo curo y lo cuidó sin dirigirle la palabra.) Esto hizo que se arreglara de nuevo el cabello y lavara sus ropas, por lo que cuando finalmente apareció, casi no la reconocieron. Era 12 de mayo. Se sentó con ellos.
Eulalia reveló el nombre de aquel muchacho que la engaño, dejándola atrás, sola. Huyendo con aquella que finalmente llamaría esposa . . . Teodoro V.
Los chicos desaparecieron uno a uno después de eso. Él nunca lo supo.
Pero el dinero escaseaba, y el trabajo del magnate transnacional era demasiado fácil como para que pagara $10000 . . . solamente por filmar por una semana a una reconocida pareja que vendía flores y nunca daño a nadie. Demonios, incluso él mismo había ido a comprarle flores ahí a ella . . . a ella . . . varias veces. . . . ¿Qué podría pasar?
En las puertas de la Posada del Sol lo esperaba un agente vestido de basurero—es eso . . . sí, dice “prohibido penetrar a personas no autorizadas:” nice—naranja como el metro, como el cuerpo de una pluma, estoico, llenando botes despintados y oxidados de una cantidad exagerada de basura para un disfraz. Le hizo una señal de que echará el instrumento en la basura.
Bajo la acera, dando la mejor impresión de desinterés que pudiera, y aventó todo junto dentro del bote de basura orgánica. El hombre le maldijo.
Antes de llegar a casa, por curiosidad pasó de nuevo por la florería. Maxine ya había recogido todo y se encontraba dentro. En su mano una taza que al beber de ella empeñaba sus lentes. Kelvin estaba terminando de merodear en la caja, un último click antes de acercarse a Maxine, quien instantáneamente sonríe viéndole a los ojos . . . ¿fue eso una patada? No puede ver muy bien desde ahí.
Recuerda que todavía lleva puesta el arrugado disfraz, desparramándose a los lados como una masa viscosa dejada mucho tiempo sobre la mesa. Se la quitó y la desechó en el cubo más cercano. Finalmente se arma de valor para ir a saludar a la pareja, que ya van un paso afuera de la florería. El cielo aún está gris, pero ni el viento ni la lluvia tienen la presencia que se esperaba. Cuando Kelvin apaga las luces, todos los colores de la calle Aloe se dispersan a los vientos como motas de polvo. Ni una herida traería un poco de color de vuelta.
“¡Memo!” salta Maxine. Su negro cabello lacio se alza y cae lentamente en ritmo con su vestido, resaltando la luminosidad de sus dientes, rodeados de un rojo natural. Se acuerda de ella. “¿Cómo has estado? Hace mucho que no pasas por la tienda. ¿Las cosas siguen mal?”
“Si. . . . No la he vuelto a ver desde el invierno. Navidad fue la última vez que estuvimos verdaderamente juntos, desde ahí he estado estático. No sé si—“
“Memo,” interrumpe Kelvin.
“Señor,” haciendo un pequeño saludo japones, sincero y automático, con los ojos fijos en el suelo.
“Me pareces un excelente chico, Memo. Desde que venías a comprarle ramos personalizados, desde la primera hasta la penúltima vez que entraste en esta tienda, pude ver en tus ojos cuanto la amabas. Ah, no solo en tus ojos, todo tu ser rebosaba de amor, de energía.” Una pequeña pausa, sus pupilas brillantes, buscando qué decir, le dan la vuelta al mundo.
“Es repentino,” voltea a ver a su esposo, que le da el si con la cabeza. “¿No gustarías acompañarnos un poco a la casa? Me gustaría saber qué está pasando contigo y con . . . ella.”
“No se preocupe, puede nombrarla.”
“—con Claire.”
“Por supuesto, no tengo nada más que hacer por hoy.”
Después de 5 calles y 2 vueltas, subiendo las escaleras verdeas, las que si tienen barandal, llegan a una grandiosa reja que tiene las letras A&B en la cúspide, sobre las cuales descansa una corona de flores. Todo el trabajo de hierro parece estar hecho a base de gigantes flores petrificadas.
Guillermo mira su reloj . . . se le hunde el pecho. Ya es un poco tarde, pero ya no hay una razón por la cual llegar a casa lo antes posible. Comprará la cena en el camino de vuelta . . . y una botella de ron.
Adentro va Maxine, luego Guillermo y finalmente Kelvin, quien cierra la puerta tras de sí. Dentro de los umbrales de la casa, Guillermo puede ver claramente una distinción entre aquel lugar y el mundo exterior. Todo huele a paz, el peligro ya no sabe en su boca. ¿Es esto lo que es un hogar? Su pecho se hunde todavía más. Trata de que los recuerdos de un futuro imposible ahora no le llenen los ojos, desbordando todo aquello que no dice, el dique de su escasa seguridad llevado a un punto crítico. La humedad derrumbándose lentamente sobre su cara lo llevará de nuevo a la orilla del mar donde la conoció. Sabe que cada vez que lo hace, la brisa de barre su corazón con bruma algún día lo convertirá completamente en un bloque de sal, uno que todas las empresas que lucran con la insoportable inaceptabilidad de una partida, esperando en los valles emocionales donde la obscuridad es más densa, más pesada, que se pega a la piel, exprimirle todo hasta convertirle en un fantasma que recurre a la pornografía, el alcoholismo, la putería, para seguir huyendo . . . pero nunca podrá huir de nada. Y lo sabe. La promesa de amanecer en otro día más brillante, apenas consciente, con la boca seca y una resaca, siempre termina por llevarlo a un día todavía mas obscuro, donde el sol sigue brillando igual pero lo siente cada vez menos. Los horizontes a los que quiere llegar son solo los bordes de su tumba, y cada vez que cierra los ojos, la única luz que hubo en su vida, la única que dejó entrar, va rondando en el laberinto de su tragedia, sin parpadear . . . ni sus parpados lo protegen de notar su ausencia. . . .
. . . y Maxine lo abraza sin dudar. Finalmente llora. Kelvin entra para preparar la sala.
En los lapsos que puede abrir los ojos, un poco distorsionadas por el mas acuoso, puede ver muchas flores y cajas, cajas grandes, apiladas por doquier.
Maxine lo sienta a su lado en el sillón más largo, dando de frente a la apenas usada chimenea. “Deja salir todo,” le dice.
Kelvin cena solo. Deja preparados otros 2 platos y sube a realizar una llamada. Aún cuando Guillermo ya ha dejado de llorar, La voz, con un tono de emoción igual al que cuando empezó, puede oírse todavía.
“Así que eso paso. . . .”
“Ya han pasado tantos días y todavía la extraño.”
“No importa,” Maxine con una sonrisa. “La verdad solo la extrañas porque le daba estabilidad a tu vida. Desde que se fue, nada ha sido lo mismo—¿cierto?—pero no tiene que serlo. Las cosas deben de mejorar. Y todo, especialmente el amor, se da de forma natural. Me contaste que incluso has rechazado a algunas personas por ella. Bueno, me parece que es porque crees que no eres digno de nadie, le tienes miedo a demostrarle a otras personas lo que realmente eres. Pero dime, ¿te has sentido mejor por rechazarlas? Quizás sientas que estás siendo responsable al no entrar en una relación, pero, querido, no lo estás siendo. Vales muchísimo como para que sigas huyendo de tomar responsabilidad de ti mismo, Sabes que tu corazón quiere amar, pero lo único que haces cuando se presenta ese amor es huir, llenándote la cabeza de mil cosas. No retrases lo inevitable, no quiero que te hagas daño.
“Pero ah, hermoso, mírate. Realmente mírate. Estás así por alguien que ya no está. Tu amor es muy grande. Tiene una fuerza inmensa. Ocúpalo en ti mismo y en alguien que realmente quiera lo mejor para ti. Quizás pienses que no es así, pero encontrarás a alguien que te ame, que pueda ver a través de todo lo que escondes, directo al tesoro de tu alma. Y ni tu pasado ni tus miedos le van a importar, por que está ahí no solo para amarte, también para enseñarte todas las cosas que hay por amar en ti: cuando la veas sonreír, cuando le haya contado a alguien de ti y al presentártelos digan ‘¡Memo! es un placer conocerte,’ cuando duerma tranquilamente en tu pecho y te diga con toda seguridad que tú eres lo que ella quiere. Y cuando menos te des cuenta, tu corazón habrá sanado, y ella te tratará igual, pero ahora estará aliviada de que puedes por fin verte como ella te ha visto desde el principio. Y no es que no vea toda la obscuridad en tu corazón, no es que sea ciega a ella, a veces, cuando no la veas, tendrá miedo, pero sus ojos brillarán de nuevo, pues sabe que eres realmente aquél que brilla por debajo de toda esa obscuridad.”
Antes de que la sonrisa de Memo se transformara en llanto, Kelvin baja al fin, sus pasos resonando en la escalera, pues baja dando brinquitos.
“¿Ya?” le pregunta a Maxine. Ella asienta. “Bueno, toma,” le dice a Guillermo, alargando el teléfono del cual ya cuelga una pila portátil.
“Amm . . . ¿yo?”
“¿Quién más, campeón?”
“Ah, uhhh, ahhhh . . . okay . . .” se pega el teléfono a la oreja. “¿Bueno?”
“Holaaa, ¿Memo?” Al oír aquella voz, el corazón de Guillermo empieza a latir de otra manera, no con ansiedad, pero con emoción.
“S-s-¿si?”
“Un placer Memo. Me llamo Eurus y—“
“¿Crees que estará bien? Eurus lleva mucho tiempo queriendo conocerlo.”
“Lo hará. Nuestra niña es la mejor.”
Cuando bajan de nuevo, la llamada todavía sigue su curso.
“—si solamente la buscas cuando estás triste, no la amas. Definitivamente extrañas la seguridad que te daba. Es más fácil regresar a lo que eras antes, porque así ya nadie podrá juzgarte por lo que eres realmente, temes abrirte con alguien más, porque como dijo mamá, crees que no te amaran. Bueno, Cariño, la realidad es que muchos y muchas te han amado, pero en tu necedad, has cerrado la puerta por un amor oxidado, que ya ni es cenizas, es carne muerta, y te vas a pudrir con ella si sigues aferrado.”
Al llegar a casa, ya muy de madrugada, Guillermo. . . . Bueno, la conclusión lógica entonces es que realmente amas a quien buscas cuando estás feliz, ¿no? . . . Guillermo estaba muy feliz. Y no podía dejar de pensar en Eurus.
. . .
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2019.07.03 01:08 Severianes Martes de... literatura en República Argentina: Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Robert A. Heinlein fue un escritor genial, muy injustamente juzgado por la crítica, fuera del fandom de la ciencia ficción. Tildado de fascista, de anarquista, de hippie, de libertario, en realidad Heinlein era heinleiniano.
Escribió infinidad de novelas y cuentos que podrían clasificarse dentro de la ciencia ficción dura, transformándose en uno de los Grandes Maestros del género, junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.
Su novela ideológicamente más chocante es Farnham freehold (Los dominios de Farnham). El protagonista, un americano anticomunista y cristiano, es proyectado varios siglos hacia el futuro por una explosión nuclear, para encontrarse en una sociedad esclavista, racista y antropofágica. El truco es que los esclavos son los supervivientes blancos de un holocausto nuclear, mientras que los esclavistas son los africanos negros que no participaron de la guerra. Estos esclavistas castran a los hombres blancos, se acuestan con sus mujeres, y se comen a sus niños.
Como la novela está narrada acríticamente desde la mirada de su protagonista Farnham, es fácil tildarla de ultraderechista. Solo que no lo es. En una brillante estrategia de provocación intelectual, Heinlein crea un personaje con quien sus lectores americanos de clase media se identifican fácilmente, y luego lo pone en una situación de la que nunca se imaginaron protagonistas.
Otra novela destacable es The moon is a harsh mistress (La luna es una cruel amante). Narra la guerra de independencia de la Luna, poblada por colonias penales donde los países terrestres destierran permanentemente a los delincuentes y a su descendencia. Escrita desde la perspectiva del rebelde, la novela es una descripción minuciosa del arte de la insurrección.
Organización de células subversivas, manejo de la información, política revolucionaria, estrategia de guerrillas. Todo en un escenario de Ciencia Ficción de los 50's, con una atmósfera muy heinleiniana que incluye la liberalidad sexual, y las formas familiares alternativas. Una Luna-cárcel poblada por una mayoría masculina tuvo que inventar formas extrañas de matrimonio, para que la tensión sexual no causara violencia entre los hombres ni cohartara la libertad de las mujeres.
Una novela inolvidable es, claro, Starship troopers (Tropas del espacio). El militarismo de la novela le valió a Heinlein el mote de fascista por muchos críticos cortos de entendederas. En un mundo donde el derecho a la ciudadanía y al voto se obtiene solamente yendo a la guerra, la historia narra una guerra destructiva contra un enemigo incomprensible. Todo desde la mirada de un soldado... ¡argentino! ¡y apellidado "Rico"!
Lo interesante es que, ya en los 60's cuando se publicó la novela, el mundo había olvidado que apenas 50 años antes, el servicio militar era la condición sobre cualquier hombre para obtener el derecho al voto. Condición que sólo desapareció con la masificación del voto femenino.
También es recomendable Time enough for love (Tiempo para amar). La historia de Lazarus Long, un hombre extremadamente longevo, fruto de un programa de cría selectiva de seres humanos.
~
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2019.07.03 01:06 Severianes Martes de literatura en República Argentina: Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Libertario era Heinlein, vos sos un pelotudo

Robert A. Heinlein fue un escritor genial, muy injustamente juzgado por la crítica, fuera del fandom de la ciencia ficción. Tildado de fascista, de anarquista, de hippie, de libertario, en realidad Heinlein era heinleiniano.
Escribió infinidad de novelas y cuentos que podrían clasificarse dentro de la ciencia ficción dura, transformándose en uno de los Grandes Maestros del género, junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.
Su novela ideológicamente más chocante es Farnham freehold (Los dominios de Farnham). El protagonista, un americano anticomunista y cristiano, es proyectado varios siglos hacia el futuro por una explosión nuclear, para encontrarse en una sociedad esclavista, racista y antropofágica. El truco es que los esclavos son los supervivientes blancos de un holocausto nuclear, mientras que los esclavistas son los africanos negros que no participaron de la guerra. Estos esclavistas castran a los hombres blancos, se acuestan con sus mujeres, y se comen a sus niños.
Como la novela está narrada acríticamente desde la mirada de su protagonista Farnham, es fácil tildarla de ultraderechista. Solo que no lo es. En una brillante estrategia de provocación intelectual, Heinlein crea un personaje con quien sus lectores americanos de clase media se identifican fácilmente, y luego lo pone en una situación de la que nunca se imaginaron protagonistas.
Otra novela destacable es The moon is a harsh mistress (La luna es una cruel amante). Narra la guerra de independencia de la Luna, poblada por colonias penales donde los países terrestres destierran permanentemente a los delincuentes y a su descendencia. Escrita desde la perspectiva del rebelde, la novela es una descripción minuciosa del arte de la insurrección.
Organización de células subversivas, manejo de la información, política revolucionaria, estrategia de guerrillas. Todo en un escenario de Ciencia Ficción de los 50's, con una atmósfera muy heinleiniana que incluye la liberalidad sexual, y las formas familiares alternativas. Una Luna-cárcel poblada por una mayoría masculina tuvo que inventar formas extrañas de matrimonio, para que la tensión sexual no causara violencia entre los hombres ni cohartara la libertad de las mujeres.
Una novela inolvidable es, claro, Starship troopers (Tropas del espacio). El militarismo de la novela le valió a Heinlein el mote de fascista por muchos críticos cortos de entendederas. En un mundo donde el derecho a la ciudadanía y al voto se obtiene solamente yendo a la guerra, la historia narra una guerra destructiva contra un enemigo incomprensible. Todo desde la mirada de un soldado... ¡argentino! ¡y apellidado "Rico"!
Lo interesante es que, ya en los 60's cuando se publicó la novela, el mundo había olvidado que apenas 50 años antes, el servicio militar era la condición sobre cualquier hombre para obtener el derecho al voto. Condición que sólo desapareció con la masificación del voto femenino.
También es recomendable Time enough for love (Tiempo para amar). La historia de Lazarus Long, un hombre extremadamente longevo, fruto de un programa de cría selectiva de seres humanos.
La novela cuenta la historia de su anciano protagonista, pero es básicamente una excusa para elucubrar sobre la libertad, la política, la felicidad, la sexualidad, en monólogos y diálogos que mantiene Long mientras se somete a un tratamiento de rejuvenecimiento.
Y claro, la novela de Heinlein, que hubiera justificado su carrera de escritor incluso si sus otras obras no fueran geniales, es Stranger in a strange land (Forastero en tierra extraña). La historia de Valentine Michael Smith, huérfano terrestre criado por marcianos.
Mike es el hijo bastardo de dos astronautas muertos durante la primera expedición a Marte. Criado por una raza aliena que consideró una necesidad artística la destrucción de un planeta entero, y cuyos individuos se describen como algo similar a un portaaviones. Llega a la Tierra para verse convertido en el hombre más rico del mundo, presa deseada de políticos ambiciosos y predicadores televisivos. Rescatado por un escritor anciano libertario y hippie, y su corte de colaboradores, amigos y secretarias adolescentes.
Stranger in a strange land es una novela icónica de los 60's, y una de las mejores representaciones de la ideología libertaria e individualista de Heinlein. Si vas a leer una sola de las novelas que te recomiendo acá, que sea ésta. Te van a dar ganas de leer las otras.
Cuentos de Heinlein hay miles, no terminaría nunca. Lean All you zombies (Todos vosotros zombis), o vean la excelente película Predestination. Y lean también El hombre que vendió la Luna si quieren ver al capitalismo emprendedor desde una óptica positiva.
Cierro con lo siguiente: en su hermosa saga de Los ocho mundos, el escritor americano John Varley imagina una logia de heinlenianos, de ideas individualistas, humanistas, y libertarias, que se concentran en ignorar cualquier ley humana que no les guste con el único objetivo de llegar a las estrellas. Yo quisiera pertenecer a ella.
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2019.01.30 18:23 HDLH Noticias

Les dejo un texto de un grupo de chicas las cuales recopilaron testimonios de intento de secuestro en el METRO de la CDMX
SECUESTRO DE MUJERES EN EL SISTEMA DE TRANSPORTE COLECTIVO METRO (CDMX).
Nota: Estos testimonios sólo corresponden a los intentos de secuestro en la CDMX dentro o cerca de instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Las estaciones con más casos en este año son Martín Carrera, Barranca del muerto, Mixcoac, San Antonio, Indios Verdes, Coyoacán y Ermita.
_____ ESTE AÑO _____
METRO UNIVERSIDAD: Parada del pumabús hacia el Estadio universitario ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca y comienza a jalarla hacia un automóvil utilizando frases como “sé que estás enojada, ahorita lo arreglamos” -La joven forcejea, se acerca una mujer y luego más gente, la joven puede huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
METRO COPILCO / EUGENIA: Dentro del metro hasta las calles cercanas de Metro Eugenia ATACANTES: -2 hombres *Por lo menos una persona dentro de cada auto HECHOS: -La joven se da cuenta de que un par de hombres llevan días siguiéndola desde el metro hasta destino -Un día saliendo de un lugar cerca de metro Eugenia, dos camionetas le cierran el paso y los 2 hombres que la seguían intentan subirla a uno de los autos -Una mujer y un policía enfrentan a los atacantes y la joven logra huir AUTOMÓVILES: Camioneta negra y camioneta blanca
METRO COYOACÁN: Caminando sobre Avenida Coyoacán y calle Martín Mendalde ATACANTES: -Hombre 1: cabello negro, tez morena, 1.70 m, con sudadera -Hombre 2: alto, fuerte, con sudadera y encapuchado *2 hombres dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre 1 la persigue -El hombre 2 le cierra el paso e intenta meterla a la camioneta -Forcejean y se acerca un guardia de seguridad -Uno de los hombres dice “somos novios”, “le dan estos ataques”, “la voy a llevar a la casa” -Se acerca otro guardia de seguridad, los atacantes huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca tipo van, sin placas
METRO COYOACÁN: Fuera del metro 22:30 h ATACANTES: Hombre 1: aproximadamente 40 años *2 hombres dentro de un auto HECHOS: -La mujer y el hombre forcejean en lo que parece un intento de asalto -Un testigo se acerca -El hombre la intenta jalar y utiliza frases como “está haciendo un berrinche” y “ya vámonos”
DESDE METRO COYOACÁN HASTA METRO CANAL DEL NORTE: Dentro del vagón 8:40 h ATACANTES: Hombre 1: moreno, obeso, 1.60m, playera negra, jeans de mezclilla azules HECHOS: -El hombre sujeta a una joven de 16 a 17 años por detrás, ésta se ve muy asustada -Una mujer se percata de la situación y defiende a la joven haciendo ver que eran familiares -El hombre las persigue por las instalaciones hasta que más testigos intervienen -Se acercan dos guardias de seguridad y el atacante huye hacia el coche AUTOMÓVIL: Sin datos
METRO GUERRERO / BUENAVISTA: Transborde de Guerrero a Buenavista 20:30 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, vestido de camuflaje HECHOS: -El hombre sigue a la joven durante todo el transborde, luego se acerca a ella para preguntarle la hora, ella le contesta y se aleja hacia el interior del vagón, el hombre también entra -La joven camina más rápido, el hombre la sigue hasta Fórum Buenavista y logra perderlo entre la multitud del suburbano
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, mercado en la base de las combis 17:00 h ATACANTES: -Hombre 1: moreno, bien vestido, alto -Hombre 2: joven, playera negra y gorra azul HECHOS: -El primer hombre jala a la joven de la mochila, posteriormente la abraza y le baja la cabeza para que no pueda ver; ella le ofrece su celular y él lo rechaza -Se acerca el segundo hombre y le pone una navaja en el costado, ambos la dirigen hacia el metrobús -Un hombre se da cuenta de la situación, se acerca y aleja a la joven de sus agresores
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, base de mexibús 18:40 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, cara redonda, bigote, ropa de trabajo en construcción -Hombre 2: tez morena, ojos pequeños, gorra HECHOS: -Un testigo se percata de que los hombres están vigilando a una mujer, se hacen señas y comienzan a seguirla -El testigo se adelanta hacia la chica, la toma le brazo y la aleja para explicarle la situación
METRO TACUBAYA: Afuera, en la plaza del paradero de los camiones del Olivar y Santa Lucía ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca a pedir una dirección y de forma insistente le pide a la víctima que lo acompañe -Una señora se da cuenta y se acerca, el hombre se aleja -La víctima se aleja y cerca del Oxxo un carro blanco se frena, de éste desciende el mismo hombre y intenta subirla diciendo “es mi novia, está alterada porque no ha tomado sus medicamentos” -Otras personas se percatan de lo que sucede y jalan a la víctima AUTOMÓVIL: Auto color blanco
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro ATACANTES: -Hombre 1: Alto, moreno, chino y gordo HECHOS: - El hombre la toma del brazo, la jala y la golpea - Mientras el atacante parece esperar algo en la avenida, la mujer logra zafarse y correr - La víctima fue testigo de cómo otro hombre se llevaba a una joven, sin lograr ver el desenlace
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro 6:00 h ATACANTES: -Hombre 1: Entre 25 y 26 años, ya lo había visto en esa zona -Hombre 2 HECHOS: -La abordaron en la fila de la taquilla, ella camina hacia los vagones exclusivos -Los hombres la siguen en el vagón de atrás hasta la estación en donde bajó y posteriormente en el transborde -El hombre 1 la toma del brazo diciendo “tranquilízate, hablamos en la casa” -Algunas personas se acercan a preguntarle a la mujer si todo estaba bien y ella logra huir
METRO MARTÍN CARRERA: Desde el metro hasta fuera de las instalaciones ATACANTES: -Hombre 1: HECHOS: -El hombre sigue a la joven desde el vagón, se acerca cada vez más hasta que la alcanza en un semáforo, ahí la jala hacia un auto -La joven logra gritar, unas personas de un puesto cercano se acercan y el hombre huye
METRO AQUILES SERDÁN: Dentro del metro, andén dirección El Rosario ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -Un hombre la amaga por detrás, le tapa la boca y la amenaza -Comienza a jalarla intentando sacarla de las instalaciones y la besa para que parezca que tienen una relación de pareja -La joven logra zafarse y el hombre huye en sentido contrario
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, frente al Autozone de Mixcoac 6:30 h ATACANTES: Hombre 1 *Un hombre dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre intenta subirla a la camioneta jalándole la mochila -Con el auto en movimiento, ella forcejea y logra zafarse, cayendo al pavimento -Los hombres huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca antigua
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, cerca de la oficina para la educación de adultos mayores 8:15 h ATACANTES: -Grupo de hombres *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -La mujer va caminando hacia el metro, y se percata de que un grupo de hombres afuera de un automóvil con las puertas abiertas se comunican con señas -Los hombres corren hacia ella, pero logra huir AUTOMÓVIL: Jetta blanco
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro, sobre prolongación San Antonio VÍCTIMA: -Mujer de aproximadamente 25 años, tez blanca y cabello rizado ATACANTES: -Hombre 1: camisa desabotonada, dentro del automóvil *Por lo menos otro hombre y un perro grande dentro del auto HECHOS: -Una persona fue testigo de cómo subieron a la mujer a un automóvil estacionado sobre la avenida -La mujer pidió ayuda y el hombre respondía “ya, amor, no pasa nada” -El testigo intentó acercarse al auto y el perro le ladró agresivamente, posteriormente se fueron en dirección al Sur AUTOMÓVIL: Aveo color negro
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre 1: moreno, con gorra -Hombre 2: conduciendo el automóvil -Hombre 3: HECHOS: -Los 2 hombres comienzan a gritarle desde el auto como si la conocieran y ella los ignora -De un puesto de la esquina sale otro hombre que la toma de la muñeca, ella le da un golpe en la cara y sale corriendo AUTOMÓVIL: Color gris
METRO CHABACANO: Transborde dentro del metro ATACANTES: -Un grupo de 6 hombres y una mujer HECHOS: -Los atacantes comienzan a rodear a la mujer acercándose en parejas -Ella empuja a los dos que están frente a ella -Aunque intentan jalarla y en el forcejeo rompen su bolso, la mujer logra ponerse a salvo en un vagón
METRO SAN LÁZARO: Afuera del metro 11:00 h ATACANTES: -Hombre 1: pelo corto, negro y ondulado, moreno y con un lunar en la nariz -Mujer 1: pelo corto, delgada, piel morena clara, vestimenta masculina *Había por lo menos otras dos personas HECHOS: -La mujer fue drogada con algún tipo de fármaco que la dejó inconsciente, posteriormente fue golpeada y abusada sexualmente
METRO MOCTEZUMA: Dentro del vagón, dirección Pantitlán ATACANTES: -Hombre 1: anciano -Mujer 1: grande, con niños -Mujer 2: grande HECHOS: -El anciano se sube al vagón repartiendo volantes y le entrega uno a la joven y a otra mujer; al momento de regresarlo, la joven comienza a sentirse muy mareada, con pesadez y frío -Una mujer cercana le recomienda que se baje y como esto le causa desconfianza, le pide a su novio que la espere en el andén -Al caminar con su novio, se percatan de que la mujer que le dijo que se bajara los va siguiendo, y que otra mujer los observa desde lejos -Posteriormente, un médico le dice a la joven que fue drogada mediante el folleto *La joven pudo ver como otra mujer que recibió el volante fue tomada del brazo y llevada por un hombre, sin saber qué pasó después
METRO BOULEVARD PUERTO AÉREO: Dentro del metro, en el andén ATACANTES: -Hombre de entre 20 y 25 años HECHOS: -El atacante se le acercó, la amenazó con un cuchillo y le dijo que iría con él y se subiría a una camioneta blanca -Una mujer se da cuenta y comienza a gritar “fuego” para llamar la atención -Un policía se acerca y el hombre huye AUTOMÓVIL: *Se menciona una camioneta blanca
METRO SANTA MARTHA: Fuera del metro, sobre Avenida Zaragoza ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.60m, moreno, delgado, cabello casquete corto -Hombre 2: 26 años, 1.65m, delgado, cabello largo -Hombre 3: 50 años, moreno, delgado, cabello corto *Por lo menos otro hombre dentro del automóvil HECHOS: -Una persona que conducía sobre la avenida vio como los tres hombres intentaban subir a una mujer a un coche -Un camión le cierra el paso al auto, la mujer aprovecha para zafarse y correr AUTOMÓVIL: Compacto y rojo
METRO ATLALILCO: Fuera del metro ATACANTES: -Hombre 1 *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba fuera del metro cuando un hombre la toma de la muñeca y la amenaza, jalándola hacia un automóvil -Ella forcejea y dos personas que se dan cuenta de la situación, se acercan AUTOMÓVIL: Aveo sin placas
METRO UAM IZTAPALAPA: Fuera del metro, del lado de Soriana ATACANTES: -Hombre 1: joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba sobre la acera cuando el hombre se le acerca, le habla y comienza a seguirla -Ella acelera el paso y el hombre se sube a un automóvil AUTOMÓVIL: Tsuru color blanco, placas que inician en A-27
METRO IMPULSORA: Saliendo de uno de los puentes que conectan al metro 15:30 h ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -El hombre la tomó del brazo y la llevó hacia las escaleras de salida diciendo cosas como “no hagas berrinche, vámonos” y “es mi novia que hace un drama” -Un vendedor ambulante se percató de la situación y llamó a unos policías, el hombre huyó
METRO TEZONCO: Afuera del metro sobre Avenida del Árbol 17:00 h ATACANTES: -5 hombres dentro del automóvil blanco -2 hombres dentro del automóvil blanco HECHOS: -Dos mujeres que caminaban al salir del metro son abordadas por un hombre joven que les ofrece un plan telefónico -Una de las mujeres se da cuenta que los tripulantes de un auto blanco le hacen señas a los de un automóvil gris -Los tripulantes del auto blanco se disponen a bajar, pero se dan cuenta de que las mujeres se alejan y desisten -Las mujeres se ocultan y observan cómo los autos y sus tripulantes se quedan ahí por más tiempo, también observan que están armados AUTOMÓVIL: Un auto color blanco y otro color gris
_____ MÁS CASOS CON MENOS INFORMACIÓN _____
METRO ERMITA: Dentro del metro HECHOS: Te siguen desde adentro hasta que sales e intentan meterte a un automóvil AUTOMÓVIL: Color blanco
METRO NATIVITAS: Afuera del metro, frente al Oxxo 19:00 h HECHOS: Dos hombres intentaron subir a una joven a un auto, un testigo la apoyó y huyeron AUTOMÓVIL: No hay datos
METROS LÍNEA DORADA: Periférico Oriente, Calle 11, Lomas Estrella, San Andrés Tomatlán, Tlaltenco: Fuera del metro HECHOS: Te siguen y amenazan fuera del metro para que subas a un automóvil AUTOMÓVILES: -Color blanco -Color dorado -Color negro
METRO SAN PEDRO DE LOS PINOS: Fuera del metro HECHOS: Se ha visto un auto estacionado fuera del metro con las puertas abiertas AUTOMÓVIL: Jetta blanco, sin placas y con vidrios polarizados
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro 8:00 h HECHOS: Dos hombres siguieron a una mujer, la jalaron, pero ella logró correr y subirse a un camión. Esto pasó dos días seguidos a la misma hora.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel 20:00 h HECHOS: Cuatro personas (hombres y mujeres) rodearon a una mujer para “leerle la mano”, como ella los ignoró, comenzaron a hablarle de manera agresiva como si la conocieran, la mujer se resguardó en una tienda. Al salir vio que esas personas estaban junto con otras en un automóvil estacionado frente a la plaza.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel ATACANTES: -Hombre 1: 1.78m, tez blanca y ojos claros HECHOS: -El hombre aborda con insistencia a una joven y su acompañante, diciendo que la conoce y que tiene una cita con él -La joven y su acompañante se alejan pero se percatan de que siguen siendo vigilados
METRO INSURGENTES SUR: Fuera del metro 14:00 h ATACANTE: Hombre 1: 1.75m *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: Un hombre amenazó e intentó forzar a dos mujeres para que entraran a un auto, hasta que un hombre se acercó y los atacantes huyeron en la camioneta AUTOMÓVIL: Camioneta negra recién pintada
_______ AÑO PASADO _______
*METRO TAXQUEÑA: Transbordo a tren ligero hasta estación Registro Federal 8:40 am HECHOS: -Un hombre la toma del brazo y comienza a actuar como si fuera una discusión de pareja durante 5 estaciones del tren ligero -Como la mujer llama la atención de la gente, el hombre dice que “está en tratamiento psiquiátrico y tiene ataques” -Una mujer se da cuenta y lo aleja de ella
*METRO CONSTITUCIÓN DE 1917: Afuera del metro, sobre Ermita Iztapalapa 20:15 h ATACANTE: -Hombre 1: aproximadamente 25 años, 1.75m, tez morena, bien vestido *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -Una camioneta se acerca hacia ella -Un hombre la jala del brazo hacia la camioneta, fingiendo una pelea de novios -Cuando un policía se acerca a pedirles que se calmen, ella aprovecha para huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
*METRO SAN JUAN DE LETRÁN: Afuera del metro, hacia la Plaza de la tecnología ATACANTES: -Hombre 1: joven -Hombre 2: joven HECHOS: -Un hombre la toma del brazo diciendo “ven, Fer, vamos por las cosas que quedamos” y ella lo golpea -Se acerca un segundo hombre y le dice “ya vámonos, vieja loca” -Ella dice que no los conoce y pide ayuda a un hombre que va pasando, éste los enfrenta
*METRO GUERRERO: Transbordo a Línea B ATACANTES: -Hombre 1: maduro, tez morena -Hombre 2: bien vestido, joven HECHOS: -El hombre maduro le pide ayuda a la mujer dentro del metro, luego se acerca el hombre joven e intentan que salga del las instalaciones con ellos -La mujer se asusta y una señora se acerca a auxiliarla y a pedir ayuda, los hombres huyen
*METRO GARIBALDI / UAM IZTAPALAPA: Desde el andén de metro Garibaldi hasta el camión que tomó fuera de UAM Iztapalapa ATACANTES: -Hombre 1: 1.70m, robusto, tez blanca, sudadera blanca y gorra HECHOS: -El hombre que la sigue desde el metro se sube por la puerta de atrás al mismo camión que la joven -El atacante se queda en la puerta obstruyendo el paso y comienza a hablar por teléfono, haciendo referencias sobre la joven y dando a entender que un auto los sigue para llevársela -Cerca de dónde la víctima tenía que descender, ésta le escribió a su madre para que la estuviera esperando -El hombre la tomó de la cintura para que se bajara con él, ella se defendió, se alejó y cuando iba a llamar a emergencias, el hombre se bajó del camión
*METRO MERCED: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre : alto y delgado -Mujer HECHOS: -El hombre la toma de la cintura afuera del metro, la joven logra zafarse y entra al metro con dirección al poniente -En Salto del Agua, una mujer se le acerca, la toma del brazo y le dice que no haga nada -Se acerca el mismo hombre de antes y ambos intentan sacarla de las instalaciones, pero la mujer forcejea y logra perderse entre la gente
*METRO LA RAZA: Un hombre la abordó en La Raza y la siguió hasta la calle de Donceles ATACANTES: -Hombre atractivo HECHOS: -El hombre la amaga y le dice “no hagas nada pendejo” -Ella llama la atención de unos granaderos, se zafa y el tipo huye
*METRO BALDERAS/ 20 NOVIEMBRE: Dentro del vagón, desde Balderas hasta 20 de Noviembre 10:30 h ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.68m, robusto, tez morena clara, nariz redonda, labios largos y delgados, poco pelo -Hombre 2: 25 años, 1.75m, delgado, tez clara, cabello rizado, ojos grandes, nariz aguileña, cara afilada, boca ancha -Hombre 3: 40 años, 1.80m, fuerte y robusto, tez morena, cabello ondulado con gel, ojos pequeños, nariz aguileña, labios grandes HECHOS: -Los hombres siguen a la joven desde Balderas, en Zapata uno de ellos se acerca a pedirle sus datos y se sube al vagón detrás de ella, con dos sujetos más acompañándolo -La joven se baja en 20 de Noviembre y se percata de que los sujetos la siguen, así que pide apoyo de las personas en el andén, quienes la acompañan con los policías de la estación -La joven y los policías salen a esperar la llegada de una patrulla y observan que los atacantes están afuera de la estación esperándola, al ver a los policías, los atacantes huyen
*METRO XOLA: Fuera del metro, caminando hacia el metrobús Xola ATACANTES: -Hombre 1: conductor -Hombre 2: copiloto HECHOS: -La mujer se da cuenta de que un hombre en un auto comienza a seguirla -Posteriormente el hombre y su copiloto se bajan del automóvil y comienzan a perseguirla y a ordenarle que se suba con ellos
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2018.10.25 14:21 allianceMcloud La Playa parte 3 (O)

-Bueno, es momento ¿no crees?, mi ropa ya está seca y debemos de apresurarnos si queremos alcanzar algún cuarto de hotel cercano a la carretera. -Le dije después de darle un beso en la frente para que despertase- Despertó con los ojos entreabiertos y volteó su mirada a la luz incandescente de la hoguera, en ese momento vi como una idea se formaba en sus ojos. Se levantó a toda prisa, vistiéndose y jalándome. No hubo necesidad de hablarme para entender que esa era una señal para que hiciera lo mismo, me levanté y comencé a vestirme. Ella apresuró el paso y se dirigió al festival lejano, al parecer ya no temía que fuéramos extraños y si soy sincero esa idea se me había ido con el sueño. Yo corría detrás de ella y estaba contento de que ella hubiera despertado feliz y con un mejor humor, a unos cuantos pasos de la hoguera nos detuvimos para ver que toda la gente disfrazada del desfile se encontraba bailando alrededor del fuego y que los pueblerinos se encontraban a unos metros de distancia, todos vestidos de blanco y con flores en las manos, me percate que eran las misma flores con colores eléctricos que había visto en los balcones de las casas. . La gente no cantaba o bailaba como el resto, ellos solo se mecían de un lado a otro y acompañaban a la música con cánticos parecidos a los gregorianos. La gente empezó a caminar lentamente hacia los bailarines y mientras más se acercaban, el color blanco de sus ropas se tornaba en rojo. Nos quedamos boquiabiertos, no podíamos creer lo que veíamos, la ropa por arte de magia cambio y ellos no parecían asombrarse en lo más mínimos, nos quedamos atónitos y justo cuando creímos que todo era magia un danzante con las vestimentas más finas y complexión mesomorfa se acercó a la hoguera y metió su mano al fuego, en ese momento ella le grito: “¡para, te harás daño! “, nadie le hizo caso, a nadie le importo, porque todos seguían viendo la llama y fue cuando yo la observe también, sé que suena ilógico, yo tuve que parpadear más de una vez para saber que lo que estaba observando era cierto, en medio de la hoguera se encontraba un hombre agachado y era a ese hombre a quien el danzante trataba de ayudar. Se irguió lentamente, estirando las piernas una a la vez y de una manera inhumana pude ver como acomodaba sus huesos que estaban torcidos de manera imposible, algunos volteados por completos y otros en posiciones que no les correspondían. La vi y ella había perdido el color, se acercó lentamente hacia mí.
-¿Dejamos lejos el coche? Me preguntó susurrando.
-Si corremos estamos a un par de minutos. Justo cuando acababa de pronunciar las últimas palabras lo percibí, en mis bolsas no sentía peso alguno, el tiempo se detuvo y sentía como me tragaba la arena y un nudo en mi garganta se formó. Busque su mano lentamente.
-Dime por favor que tú tienes las llaves y mi cartera. Le dije con voz baja y sin poder ocultar el miedo en mi voz.
Pude observar como su mano se deslizó lentamente a sus bolsas y antes de que ella sacara las manos de las bolsas, giró a verme, vi sus ojos rojizos y empezó a negar con la cabeza. Lo primero que se me ocurrió fue que al correr las habíamos tirado o que seguían donde me había quitado la ropa, donde habíamos dormido. Ella tomó mi mano y vi que con sus mirada me pedía que mirara hacia la hoguera. Al girar vi la figura de un hombre, la llama de la fogata cambiaba de tonalidades entre azul y verde, el juego de luces era hipnotizante y no tenía la fuerza suficiente para apartar mi mirada por más que intentara. Estábamos perdidos viendo como el color rojo de la ropa de la gente regresaba a blanco y las flores lentamente se marchitaban. Ella me apretó la mano tan fuerte que me sacó del trance y noté que los pueblerinos perdían juventud y el festival que al principio era música y danza, ahora estaba lleno de sollozos y en el ambiente se respiraba tristeza.
-Tenemos que irnos de aquí ahora. Le dije mientras trataba de jalarla más hacia mí.
-Pero míralos se ven todos tan felices y los colores son tan brillantes, tal vez deberíamos de unirnos.
La miré, le di un beso y le apreté la mano tan fuerte como ella lo había hecho, había salido del trance y estuvo a punto de gritar si no hubiera sido por mi reflejo de taparle la boca. Le dije que me siguiera y al voltear soltó un grito, un danzante voluptuoso y de casi dos metros la tomó de los brazos y la cargó, cuando intenté lanzármele a golpes, alguien ya me había sujetado por mi espalda y empezó a ahorcarme.
Mi visión se oscureció, me zumbaban los oídos y sentía como mi cuerpo perdía fuerza al segundo; nunca perdí realmente el conocimiento pero mis ojos solo captaban secuencia de imágenes, veía como ella pataleaba y golpeaba luchando por zafarse de su captor sin éxito, me miraba con lágrimas en los ojos y gritaba mi nombre. El danzante detrás de mi intentaba calmarme, escuche algunas palabras y tendrán que disculparme pero la falta de oxígeno impidió que pudiera concentrarme, oí algo como “no le… daño… necesit… ritual… guient… por favor enten… tamos”. Deje de forcejear, me relaje y justo cuando sentí que la presión de la llave que me sometía disminuyo, le propiné un codazo en el abdomen que lo hizo retorcerse y bajó su guardia, agacho la cabeza y quedó a una distancia lo suficientemente cercana para que fuera el siguiente objetivo de mi codo, con toda mi fuerza restante golpee su cara y este cayó. Tambaleándome corrí lo más rápido que mis piernas y la falta de oxígeno me permitía detrás de la persona que se la había llevado. Ella se encontraba dentro del círculo y rodeada por los nativos, los danzantes ya no estaban alrededor de la fogata sino formaron un pasillo que conducía a la fogata y al viejo que lideraba el desfile de antes, por fin lo entendí, el viejo era la persona que faltaba en el festival, era la persona que estuvo sentado todo este tiempo dentro de las flamas. Corrí, rompí el círculo empujando a todas las personas que se pusieron en mi paso, me tropecé, luche por pararme y alcancé su brazo, la tome con fuerza e intente jalarla pero ella se opuso y en ese momento vi sus ojos, sus pupilas estaban dilatadas a pesar de que veía directo a las llamas.
-¿¡Qué haces!? Tenemos que irnos ya, no se están moviendo.
-No puedo, él está en mi cabeza, a c o m p a ñ a m e c o n é l. me dijo lentamente.
Le tomé la mano y entendí que no me seguiría, que su fuerza era sobrenatural y que no podía moverla, lo único que mi cabeza me ordenaba es no la dejes ir sola. Camine a su lado lentamente mientras las personas a los costados bailaban, hablaban y cantaban en una lengua que no entendía, una que nunca había escuchado y nos seguían con su mirada. Finalmente a unos cuantos pasos del anciano, nos estiró su mano, vi que en sus ojos solo era posible ver el negro de sus pupilas, sin iris, sin nada alrededor, solo dos puntos negro rodeados de blanco, al clavar mi mirada el color grisáceo de sus iris apareció, su boca se abrió y de ella sonaron más de una sola voz, voces de niños, mujeres, hombres y ancianos que se encontraban atrapadas dentro de él.
Deje de sentir la brisa, la arena en mis pies y el calor de las llamas que chocaba en mi cara, mis oídos se abrieron para escuchar cada palabra que salía de la boca del anciano, la miró fijamente y empezó hablar.
-Créeme pequeña, todas esas dudas que flotan ahora por tu cabeza, se resolverán con el tiempo. No hay nada que tengas que temer, nosotros todos te protegeremos a ti y a tu acompañante, no les haremos daño y los acogerémos como uno de los nuestros.
-No podemos quedarnos, tenemos un plan, no puedo hacer lo que me pide, no podemos ser parte de ustedes. Ni siquiera sabemos que es todo esto. Respondió moviendo solo su boca y sin parpadear, se notaba que le costaba trabajo articular las palabras y que con cada nueva palabra la siguiente se arrastraba más y se comprendía menos. Finalmente toda su atención estaba fijada en la plática.
- Este lugar es un papel en blanco, es todo lo que has pedido y se manifiesta según tú lo desees, nosotros lo escribimos a nuestro placer, la naturaleza vive con tan solo pensarlo, es un río de vida, el sol que ilumina y calienta todo este lugar, dando vida y manteniéndonos dueños de todo lo que se mueve y crece a tu alrededor, nada funciona a menos que yo lo diga. Al terminar de decir estas palabras apuntó con su dedo índice a un lugar cercano a la hoguera y pasto empezó a crecer de la arena.
Ambos estábamos asombrados por lo que acabábamos de presenciar, quise hablar y preguntar mil cosas, pero no lograba mover mi boca, tampoco podía mover mis extremidades, solo lograba que mis ojos circularan y vieran todo el panorama, me encontraba paralizado y fue ahí cuando vi que uno de los danzantes murmuraba algo mientras me veía. No es como si crea en la magia pero después de ver todo lo que había pasado, sabía que ese danzante era la razón por la cual no podía moverme. Ella se encontraba igual de asombrada, balbuceaba y no lograba terminar ninguna frase.
-E..En.. ¿Qu…. Ee? ¿Qu…é? intentó preguntar pero estaba en el trance sé había hecho más fuerte y ya no le permitía hablar. No fue necesario que ella acabara de formular la pregunta para que el entendiera o al menos siguiera su explicación.
-No es coincidencia que nos conociéramos, tu y yo estamos forjados del mismo material, somos como el cielo, azul y rojo, lleno de sueños, somos como las estrellas y las llamas del fuego, brillantes y distantes. Sabemos por los que han llegado antes que venimos del sol, como tu, como todos los aquí presentes, pero algunos se les ha olvidado. Yo, yo estoy aquí para preservar este paraíso que tenemos, esta hoja blanca que se nos ha entregado, para guiarlos y cuidarlos de los pecados y las vulgaridades que se hacen en el exterior. Yo he sido muchos, he sido miles pero nunca he sido solo uno, he visto como los ríos corren a través de la tierra. Tal vez he sido maldecido, pero la muerte nunca me ha juzgado ni me ha buscado y mucho menos un dios, la muerte no significa nada para mí y nuestra vida es igual que el fuego de esta fogata, que el mar que escuchas y la brisa que golpea tu cara. Aun así, no puedo evitar sentir que la brisa se ha hecho débil, el mar ha perdido corriente y la comida ha escaseado. Sé que esa cita se avecina.
Pude notar como las voces que hablaban se entristecían y la mirada del viejo se perdía mirando al mar, ahora que lo pienso y se los digo, sé que tenía miedo, sé que muy dentro no quería hacerlo. La luz de la fogata había bajado y mis ojos solo distinguía lo que vivía a pocos pasos, la veía y veía al viejo pero no podía distinguir nada más a lo lejos, la luz de la luna que nos había iluminado se había ido y las estrellas se ocultaron.
- No es que hayamos dejado de creer en dios, solo nos dimos cuenta que apuesta con nosotros, que se ríe de nosotros y le importamos siempre y cuando lo hagamos feliz, por eso decidimos dejar de ser una de sus fichas y aceptar lo que nos rodea. Lamentablemente esto ya ha durado una eternidad y ahora tu eres la que estábamos esperando, está en tus ojos, brilla como las estrellas y es fuerte en tu alma, por eso te pido que reconsideres lo que piensas.
-¿Cómo sabes que es lo que...? Claro lo entiendo. Termino ella y vi como una lágrima corría por el contorno de su cara.
Al caer la lágrima a la arena las llamas se extinguieron y nos vimos envueltos por la oscuridad, que era pesadísima, tan pesada que nos desplomamos, pero antes de que mis ojos no supieran si mis párpados habían actuado por sí solos o si la oscuridad me hacía creer que los tenía cerrados, pude sentir que nos encontrábamos solos, no había pueblerinos ni danzantes, nada solo ella y yo.
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2016.06.07 03:37 ShaunaDorothy Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético (Noviembre de 2015)

https://archive.is/QazK6
Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético
Por Joseph Seymour
A continuación publicamos, ligeramente editado, un documento de Joseph Seymour, miembro del Comité Central de la Spartacist League. El documento, fechado el 14 de marzo de 2009, fue una contribución a las discusiones y debates que precedieron a la XIII Conferencia Nacional de la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), ese mismo año y se publicó originalmente en Workers Vanguard No. 949 (1° de enero de 2010).
En el pleno de nuestro Comité Ejecutivo Internacional, celebrado a principios de 2008, hubo una discusión y, creo, diferencias incipientes en torno al contenido del término “muerte del comunismo”, lo cual es clave para entender las condiciones político-ideológicas del mundo postsoviético. En ese entonces, yo argumenté:
“Una cuestión importante al discutir el trabajo en Sudáfrica y México...es si estos países —se ha mencionado a China y Grecia— son una excepción a lo que hemos llamado el ‘retroceso en la conciencia’ y la ideología de la ‘muerte del comunismo’, y en qué sentido lo son. Pero el concepto de excepción implica una norma. Así que, ¿cuál es esa norma? La abrumadora mayoría de nuestra tendencia se ubica en los países capitalistas-imperialistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica... Es aquí donde todos los días, de manera generalizada, encontramos la ideología de la ‘muerte del comunismo’. Y creo que esto ha determinado un cierto entendimiento parcial y deformado de las delineaciones y divisiones políticas radicalmente modificadas en todo el mundo.
“Casi cada vez que usamos el término ‘muerte del comunismo’ lo vinculamos al triunfalismo burgués. No nos referimos al triunfalismo de la burguesía de la India, Egipto o Brasil. Nos referimos al triunfalismo de la burguesía imperialista occidental, principalmente la estadounidense. Pero el escepticismo respecto a la posibilidad de una sociedad comunista internacional futura —y esto es el núcleo de la ‘muerte del comunismo’— en los países del Tercer Mundo no puede identificarse con el triunfalismo y la dominación del imperialismo estadounidense. Más bien, nos encontramos con un ascenso, bastante significativo y con amplias bases de apoyo, de movimientos político-ideológicos que se presentan como oponentes del triunfalismo imperialista estadounidense. El ejemplo más obvio es, claro, el populismo nacionalista latinoamericano ejemplificado por Hugo Chávez. Pero también encontramos el mismo fenómeno en un sentido muy derechista, que es el ascenso del fundamentalismo islámico antioccidental en los países del Medio Oriente. Osama bin Laden, Hugo Chávez, Tony Blair, Bill Clinton: todos ellos representan la ‘muerte del comunismo’ de diversos modos y en diversos contextos nacionales”.
El núcleo de la “muerte del comunismo” es precisamente ése: un escepticismo respecto a la posibilidad de una civilización comunista global en el sentido marxista. Eso es un terreno común básico que comparten diversas tendencias políticas que a veces tienen actitudes fuertemente hostiles al imperialismo occidental, la democracia parlamentaria, la economía capitalista de mercado y otras cuestiones controvertidas (como la degradación ambiental), que separan a la izquierda de la derecha en el sentido convencional de estos términos.
Para asegurarme de que todos tenemos un entendimiento común de los términos, voy a reafirmar brevemente las principales características que tendría una sociedad plenamente comunista a escala global. La escasez económica ha sido superada, por lo que ha podido eliminarse el trabajo asalariado (“de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”). El trabajo enajenado ha sido remplazado por trabajo creativo, científico y cultural (Marx alguna vez usó la composición musical como ejemplo de esto). El estado se ha extinguido de manera que, en palabras de Engels, el gobierno sobre los hombres ha dado paso a la administración de las cosas. Las afiliaciones racial, nacional y étnica han desaparecido mediante una extensa procreación interétnica y la movilidad global (“el género humano es la Internacional”). La familia ha sido remplazada por instituciones colectivas para el trabajo doméstico, la crianza y la socialización de los niños.
La abrumadora mayoría de quienes se consideran izquierdistas y pasan de los 40 o 50 años, consideran que una sociedad futura como la que describí es utópica. La abrumadora mayoría de los izquierdistas más jóvenes, representados, por ejemplo, por el medio de los “foros sociales”, para todo propósito práctico desconocen el concepto marxista de la civilización comunista global y son indiferentes a él. Sus preocupaciones son defensivas y minimalistas: apoyar los derechos democráticos de los pueblos oprimidos (por ejemplo, los palestinos), detener el desmantelamiento del “estado del bienestar” en Europa Occidental o impedir que el medio ambiente se siga degradando (calentamiento global).
Voy a replantear mi argumento haciendo referencia a El estado y la revolución de Lenin. Cuando esta obra se publicó en 1918 y en las décadas subsecuentes, la principal diferencia entre los marxistas revolucionarios y las demás tendencias de izquierda tenía que ver con el tema que se discute en el capítulo I (“La sociedad de clases y el estado”). Ahí, Lenin afirma concisamente:
“La doctrina de Marx y Engels sobre la ineluctabilidad de la revolución violenta se refiere al estado burgués. Éste no puede ser sustituido por el estado proletario (por la dictadura del proletariado) mediante la ‘extinción’, sino sólo, como regla general, mediante la revolución violenta” [énfasis en el original].
En el periodo postsoviético, la diferencia más fundamental entre nosotros y las demás tendencias de la izquierda tiene que ver con el tema que se discute en el capítulo V (“Las bases económicas de la extinción del estado”) y que se explica concisamente en el siguiente pasaje:
“La base económica de la extinción completa del estado significa un desarrollo tan elevado del comunismo que en él desaparece la oposición entre el trabajo intelectual y el manual. En consecuencia, deja de existir una de las fuentes más importantes de la desigualdad social contemporánea, una fuente que en modo alguno puede ser suprimida de golpe por el solo hecho de que los medios de producción pasen a ser propiedad social, por la sola expropiación de los capitalistas.
“Esta expropiación dará la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas. Y al ver cómo retrasa el capitalismo ya hoy, de modo increíble, este desarrollo y cuánto podríamos avanzar sobre la base de la técnica moderna ya lograda, tenemos derecho a decir con la mayor certidumbre que la expropiación de los capitalistas originará inevitablemente un desarrollo gigantesco de las fuerzas productivas de la sociedad humana” [énfasis en el original].
La generación postsoviética de activistas de izquierda no puede entender fácilmente las ideas expuestas arriba porque no ha pensado en ellas.
El triunfalismo del imperialismo estadounidense no es el problema
Si bien la claridad sobre la cuestión de la “muerte del comunismo” no bastará para resolver nuestros problemas, la continua confusión a este respecto sí contribuirá a agravarlos. El no reconocer la diferencia más fundamental que nos separa del resto de la izquierda —el hecho de que no compartimos un mismo fin último— ha sido un importante factor subyacente en los recurrentes problemas políticos del partido.
Cuando aún era editor de Workers Vanguard, Jan Norden [actualmente del centrista Grupo Internacionalista] consideraba, de manera consciente y sistemática, que la “muerte del comunismo” era principalmente una expresión del triunfalismo del imperialismo estadounidense. De ahí que creyera que el levantamiento zapatista de los empobrecidos campesinos indígenas del sur de México en 1994 sería un poderoso contragolpe que debilitaría, al menos en América Latina, el efecto ideológico de la caída de la Unión Soviética. Desde que Norden desertó de nuestra organización en 1996, ha habido una tendencia en nuestro partido a amalgamar bajo el rubro de “retroceso en la conciencia” (un término que acuñé yo en la lucha contra Norden) el escepticismo respecto a la sociedad comunista futura, el triunfalismo imperialista occidental y el reformismo socialdemócrata tradicional. Algunos camaradas han argumentado que la principal diferencia que nos separa del resto de la izquierda versa sobre si el estado capitalista puede o no reformarse, como si estuviéramos en los tiempos de Lenin contra Kautsky en la secuela inmediata de la Revolución de Octubre.
Una formulación estándar tanto en nuestra literatura pública como en nuestro discurso interno es que el efecto de la “muerte del comunismo” ha sido internacionalmente “desigual”. El término “desigual” implica que el efecto puede medirse cuantitativamente en una escala lineal: muy alto en Estados Unidos y Francia, mucho más bajo en México y Sudáfrica. Como alguna vez fui estudiante de economía académica y después fui maestro, me imagino una gráfica de barras que mide y compara, por ejemplo, la producción nacional per cápita de distintos países. Pero el efecto diferencial que tuvo internacionalmente la “muerte del comunismo” no puede entenderse de ese modo. Lo que encontramos no son distintos niveles, sino distintas formas de la ideología postsoviética.
Tomemos por caso a Rusia. Al explicar el concepto de la “muerte del comunismo”, frecuentemente usamos la formulación de que la antigua Unión Soviética es considerada, en el mejor de los casos, un “experimento fallido”. Eso en general es cierto en Europa Occidental y Norteamérica. No es tan cierto en el Tercer Mundo. Y no es cierto en absoluto en Rusia. Todo lo contrario. El sector políticamente dominante de la nueva clase capitalista rusa, representado por Vladímir Putin, considera que la Unión Soviética fue el más exitoso de los experimentos, por decirlo así, de la construcción estatal centrada en Rusia. En 2005, Putin declaró que el colapso de la Unión Soviética había sido “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX” (citado en Edward Lucas, The New Cold War: Putin’s Russia and the Threat to the West [La nueva Guerra Fría: La Rusia de Putin y la amenaza al Occidente, 2008]). Supongo que en toda la sociedad rusa está extendida una actitud similar respecto a la antigua URSS.
En los últimos años, el régimen de Putin y en general la élite rusa han querido restaurar la reputación histórica de Stalin como el gran líder de una potencia mundial dominada por Rusia en el siglo XX. El embajador ruso en la OTAN adorna su oficina con un retrato de Stalin. Un popular programa de televisión, “El nombre de Rusia”, ubicó a Stalin como uno de los cinco personajes históricos más grandes del país (Economist, 27 de noviembre de 2008). En 2007, una guía educativa de patrocinio oficial, Una historia moderna de Rusia, 1945-2006: Manual para el maestro, comparaba favorablemente a Stalin con Pedro el Grande: “Stalin siguió la lógica de Pedro el Grande: exigir lo imposible...para obtener lo máximo posible”. Luego continúa:
“Él [Stalin] es considerado uno de los líderes más exitosos de la URSS. El territorio del país llegó a los límites del viejo imperio ruso (y en algunas áreas lo sobrepasó). Se consiguió la victoria en una de las mayores guerras; la industrialización de la economía y la revolución cultural se llevaron a cabo con éxito, lo que produjo no sólo educación de masas, sino el mejor sistema educativo del mundo. La URSS llegó a ser uno de los países líderes en ciencias; el desempleo fue prácticamente derrotado”.
—citado en Lucas, The New Cold War
No precisamente la descripción de un “experimento fallido”.
En cierto modo nos es más difícil lidiar con la forma que la “muerte del comunismo” presenta en Rusia que la que tiene en Europa Occidental y Norteamérica. En estas últimas regiones, la antigua Unión Soviética todavía se identifica principalmente con el “socialismo”, no con el “imperialismo ruso”. Stalin se considera un discípulo de Marx y Engels y como tal en general se le condena. En Rusia, Stalin se considera el sucesor de Pedro el Grande y Catalina la Grande, y como tal se le ensalza. Para muchos rusos, el comunismo no ha muerto porque nunca estuvo vivo.
Incluso antes de que la severidad de la actual desaceleración económica mundial se volviera evidente el pasado otoño, el triunfalismo del “libre mercado” había dejado de ser una corriente importante en el clima de la opinión burguesa incluso en Estados Unidos. Hoy, hay voceros prominentes y respetados del capital financiero estadounidense, como el antiguo director de la Reserva Federal, Paul Volcker, que anuncian una desaceleración global profunda y prolongada. Las comparaciones con la Gran Depresión de los años 30 se han vuelto un lugar común. El alcalde tory [conservador] de Londres comentó que en estos días leer el Financial Times de esa ciudad es como frecuentar una secta suicida milenarista. Sin embargo, ninguna opinión burguesa actual se muestra preocupada por la posibilidad de revoluciones socialistas inminentes en ningún lado o la resurrección de partidos comunistas de masas que reivindiquen la tradición marxista-leninista.
De fines y medios: Un recorrido histórico
En la sección titulada “La fase superior de la sociedad comunista” del capítulo V de El estado y la revolución, Lenin escribió:
“Desde el punto de vista burgués, es fácil declarar ‘pura utopía’ semejante régimen social y burlarse diciendo que los socialistas prometen a todos el derecho a recibir de la sociedad, sin el menor control del trabajo realizado por cada ciudadano, la cantidad que deseen de trufas, automóviles, pianos, etc. Con estas burlas siguen saliendo del paso, incluso hoy, la mayoría de los ‘sabios’ burgueses, que demuestran así su ignorancia y su defensa interesada del capitalismo”.
Con el término “sabios burgueses”, Lenin se refería a los intelectuales que apoyaban y justificaban abiertamente el sistema económico capitalista. Lenin no incluía en esta categoría a los voceros ideológicos de la II Internacional (Socialista), como Karl Kautsky, que se consideraba a sí mismo un marxista ortodoxo.
Si para 1917-1918 los líderes del ala derecha de los partidos socialdemócratas de masas (como Friedrich Ebert en Alemania, Albert Thomas en Francia o Emile Vandervelde en Bélgica) seguían creyendo o no subjetivamente en una futura sociedad socialista es un asunto distinto. Lo más probable es que no. Pero ninguno de ellos repudió públicamente la meta tradicional del movimiento socialista como proyecto utópico.
Al principio de la Revolución Alemana, en noviembre de 1918, el centrista Partido Socialdemócrata Independiente puso una serie de condiciones (exigencias) a su participación en un gobierno de coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) sobre la base de los consejos de obreros y soldados que entonces existían. La primera de ellas era: “Alemania debe ser una república socialista”. A eso, la dirección del SPD respondió: “Esta exigencia es la meta de nuestra propia política. Sin embargo es el pueblo quien debe decidir esto a través de la asamblea constituyente” (citado en John Riddell, ed., The German Revolution and the Debate on Soviet Power: Documents, 1918-1919: Preparing the Founding Congress [La Revolución Alemana y el debate sobre el poder soviético: Documentos, 1918-1919: Preparando el congreso de fundación, 1986]). Al atacar la Revolución de Octubre y a la recién nacida Internacional Comunista, los líderes socialdemócratas condenaban principalmente la dictadura del proletariado como una violación de la democracia, que identificaban con un gobierno de tipo parlamentario elegido por sufragio universal e igual.
Aquí es útil revisar el libro Moscú bajo Lenin, unas memorias que escribiera a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta Alfred Rosmer, colega y amigo de Trotsky. Rosmer había sido anarquista y después uno de los principales intelectuales sindicalistas de Francia, antes de sumarse a la recién fundada Internacional Comunista. En estos recuerdos, Rosmer narra la reacción inicial que provocó El estado y la revolución de Lenin entre los socialdemócratas ortodoxos como Kautsky y Jean Longuet (el nieto de Marx) así como entre los anarquistas:
“Era un libro extraordinario y su destino fue singular: Lenin, marxista y socialdemócrata, era atacado por los teóricos de los partidos socialistas que invocaban el marxismo: ‘¡Eso no es marxismo!’ gritaban, es una mezcla de anarquismo, de blanquismo; ‘de blanquismo a la salsa tártara’, escribía uno de ellos para hacer una frase ingeniosa. Por el contrario, este blanquismo y su salsa eran para los revolucionarios situados fuera del marxismo ortodoxo, sindicalistas y anarquistas, una agradable revelación. Jamás un lenguaje semejante salía de las bocas de los marxistas que ellos conocían”.
Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) fue el último de los grandes representantes de la tradición comunista jacobina originada con la Conspiración de los Iguales de Babeuf en los últimos días de la Revolución Francesa. La concepción babeufista del comunismo (desarrollada en una sociedad preindustrial) tenía que ver con la distribución y el consumo más que con la producción y la superación de la escasez económica. Sin embargo, al calificar a Lenin de “blanquista”, Kautsky, Longuet et al. no se referían a ese aspecto de la perspectiva jacobino-comunista. El “blanquismo” de Lenin era para ellos el derrocamiento insurreccional del estado capitalista organizado y dirigido por un partido revolucionario de vanguardia.
Como señala Rosmer, El estado y la revolución fue muy bien recibido entre varios anarquistas y sindicalistas, algunos de los cuales creyeron que Lenin se estaba moviendo del marxismo hacia el campo político de ellos. Sin embargo, los anarquistas más cultivados en cuestiones de doctrina entendieron que, si bien Lenin estaba de acuerdo con la necesidad de un derrocamiento insurreccional del estado burgués, todavía sostenía, e incluso enfatizaba, el programa marxista de la dictadura del proletariado como transición a una sociedad plenamente comunista. A este respecto, Rosmer cita a un anarquista alemán, Erich Mühsam, que, estando preso en 1919, escribió:
“Las tesis teóricas y prácticas de Lenin sobre la realización de la revolución y de las tareas comunistas del proletariado han dado a nuestra acción una nueva base... Ya no hay obstáculos insuperables para la unificación del proletariado revolucionario entero. Los anarquistas comunistas, ciertamente, han tenido que ceder en el punto de desacuerdo más importante entre las dos grandes tendencias del socialismo; han debido renunciar a la actitud negativa de Bakunin ante la dictadura del proletariado y rendirse en este punto a la opinión de Marx”.
Para Mühsam, el “desacuerdo” entre Bakunin y Marx respecto a la dictadura del proletariado tenía que ver con el medio de llegar a un fin último que ambos compartían: una sociedad igualitaria sin clases y sin estado.
Todos sabemos que en una polémica política las ideas y posiciones que no se discuten son, a su modo, tan importantes como las que se discuten. Uno no discute contra posiciones que el oponente no sostiene y especialmente donde hay un terreno común. Por ejemplo, al polemizar contra liberales negros o izquierdistas radicales en Estados Unidos, no refutamos la falsa noción que exponen algunos racistas de derecha de que los negros son “inferiores” a los blancos. En 1918-1920, Lenin y Trotsky escribieron sendos libros polémicos contra Kautsky. En ningún lado de La revolución proletaria y el renegado Kautsky como tampoco en Terrorismo y comunismo se argumenta contra la posición de que la sociedad comunista en el sentido marxista sea algo utópico, pues Kautsky no defendía tal posición.
Adelantémonos hasta finales de los años treinta, cuando el movimiento comunista internacional estaba ya totalmente estalinizado. Consideremos específicamente al joven Maxime Rodinson, un intelectual judío francés que luego se convertiría en un prominente académico de izquierda especializado en el Medio Oriente y la sociedad islámica. En un ensayo de 1981 titulado “Autocrítica”, Rodinson recordó cuál fue el estado de espíritu que lo llevó a ingresar al Partido Comunista Francés en 1937 (al cual abandonó en 1958):
“La adhesión al comunismo implicaba, e implica todavía, comprometerse con una lucha que supuestamente le permitirá a la humanidad realizar un salto esencial y eminentemente benéfico: acabar con un sistema que permanentemente produce pobreza y crimen, que subyuga y condena a millones de personas a lo largo del mundo a una vida atroz o incluso a la muerte. La intención es crear una humanidad liberada en la que todos puedan florecer hasta donde se los permita su potencial, en la que el colectivo de seres libres controle la administración sobre las cosas y establezca el mínimo indispensable de reglas para armonizar las relaciones entre los seres humanos”.
—Cult, Ghetto, and State: The Persistence of the Jewish Question (Culto, gueto y estado: La persistencia de la cuestión judía, 1983)
Como intelectual, Rodinson podía articular las metas liberadoras del marxismo mejor que los muchos millones de obreros jóvenes que ingresaron a los partidos comunistas de Francia e Italia, la India y Vietnam y otros lugares durante la era de Stalin. Sin embargo, muchos de esos obreros —aunque ciertamente no todos— también estaban motivados por una visión del futuro de liberación social multilateral. No consideraban a los partidos comunistas como meras agencias políticas para defender y promover sus intereses económicos o sociales (por ejemplo, nacionales) dentro del sistema capitalista-imperialista existente.
En general, los obreros políticamente avanzados y los intelectuales izquierdistas que apoyaban a los partidos socialdemócratas de masas no compartían la concepción marxista de una sociedad genuinamente comunista. Pero ellos también aspiraban a una sociedad radicalmente diferente y mejor que la presente. En 1961, un intelectual socialdemócrata de izquierda, el británico Ralph Miliband, publicó un libro altamente crítico del Partido Laborista titulado Parliamentary Socialism: A Study of the Politics of Labour [Socialismo parlamentario: Un estudio de la política del laborismo]. El libro apareció en la secuela inmediata de un intento fallido por parte de los líderes del ala derecha del partido por deshacerse de la Cláusula IV de la constitución partidista de 1918. La Cláusula IV en general se consideraba el programa máximo del Partido Laborista: “Asegurar a los trabajadores manuales e intelectuales la plenitud de los frutos de su industria y la más equitativa distribución de todo cuanto sea posible, sobre la base de la propiedad común de los medios de producción, distribución e intercambio”. Al describir la batalla sobre la Cláusula IV que tuvo lugar en 1959-1960, Miliband escribió: “Ante la violenta resistencia [por parte de las bases obreras del partido] que encontró, la propuesta tuvo que abandonarse”. Para los años 80, ya nadie hubiera usado el término “socialismo parlamentario” para encapsular el programa o incluso la doctrina oficial del Partido Laborista británico. Y, en 1995, la Cláusula IV fue suprimida del programa formal del partido en una conferencia especial, pese a la oposición de algunos de los grandes sindicatos.
De principios a mediados de los años 60, hubo en Estados Unidos una radicalización de izquierda entre la juventud estudiantil y algunos intelectuales de mayor edad. Una expresión institucionalizada de esto fue la Conferencia de Académicos Socialistas que se celebraba anualmente en la ciudad de Nueva York. En 1966, los organizadores de la conferencia invitaron al historiador marxista Isaac Deutscher a dar una presentación sobre el “hombre socialista”. En esa época, el carácter cultural y sicológico de una sociedad verdaderamente socialista era un asunto de vivo interés entre los jóvenes intelectuales izquierdistas no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Por ejemplo, a principios de los años 60, el Ché Guevara escribía sobre la eliminación del trabajo enajenado en la Cuba “socialista”. Para un análisis retrospectivo del pensamiento de Guevara a este respecto, ver: “‘Radical Egalitarian’ Stalinism: A Post Mortem” [Estalinismo “igualitario radical”: Un post mortem] en Spartacist [Edición en inglés] No. 25 (verano de 1978). En su presentación sobre el “hombre socialista”, Deutscher tocó diversos puntos en los que la generación postsoviética de activistas de izquierda no está pensando en absoluto.
Huntington contra Fukuyama, otra vez
Empecé a desarrollar mis pensamientos sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético principalmente durante las discusiones informales que tuve con Norden entre 1991 y su salida de nuestra organización en 1996. Como ya se ha señalado, Norden identificaba la “muerte del comunismo” principalmente como una expresión del triunfalismo imperialista estadounidense. Así, él solía ligar ese término con la fórmula de un “nuevo orden mundial”, que George Bush había proclamado en el momento de la Guerra del Golfo de 1991 contra Irak. Norden creía que el que el cuerpo central de la dirección de nuestra tendencia hubiera reconocido que el carácter del periodo postsoviético estaba marcado por un retroceso histórico en la conciencia de la clase obrera internacionalmente era una capitulación a las presiones del triunfalismo imperialista estadounidense.
La forma en que Norden enfocaba esta cuestión estaba influenciada por las opiniones del intelectual de derecha estadounidense (entonces neoconservador) Francis Fukuyama, que declaró que el colapsó del bloque soviético había marcado “el fin de la historia”. Una versión sobresimplificada de la tesis del “fin de la historia” de Fukuyama llegó a ser muy conocida entre lo que podría llamarse el público educado estadounidense, el tipo de gente que está suscrito al New York Review of Books y ocasionalmente lee el Foreign Affairs. No sé si Norden leyó realmente a Fukuyama. Yo sí lo hice, y también leí a otros ideólogos burgueses de la derecha estadounidense, especialmente a Samuel P. Huntington y Zbigniew Brzezinski, quienes disentían fuertemente de la versión color de rosa que tenía Fukuyama del mundo postsoviético. Estoy volviendo a este debate porque me fue útil para entender la relación entre la “muerte del comunismo” y las diversas corrientes postsoviéticas de la ideología burguesa, especialmente en los países capitalistas occidentales (pero no exclusivamente en ellos).
Fukuyama tomó el término y el concepto de “fin de la historia” del filósofo alemán Georg Hegel. Hegel usó esa expresión para describir las consecuencias histórico-mundiales de la Batalla de Jena de 1806, en la que el ejército de la Francia napoleónica derrotó al reino de Prusia. Tras la batalla, los franceses ocuparon y gobernaron el sur y el oeste de Alemania. Hegel estuvo entre los pocos intelectuales alemanes prominentes que apoyó al régimen napoleónico, al que consideraba históricamente progresivo, y colaboraron con él.
La concepción hegeliana del “fin de la historia” tenía un componente negativo y uno positivo. El componente negativo era que la ideología dominante de la Europa feudal tardía —el absolutismo monárquico sancionado y apoyado por las iglesias cristianas— había perdido su antiguo poder de determinar el curso futuro de la historia. El componente positivo era que los principios liberales de la Revolución Francesa, tal y como Hegel los entendía (y como los representaba Napoleón), habían llegado a ser capaces de conquistarlo todo en el ámbito de las ideas y con el tiempo se establecería a lo largo de Europa un nuevo orden sociopolítico en conformidad con el nuevo Zeitgeist (espíritu de los tiempos).
De igual modo, la versión de Fukuyama del “fin de la historia” tenía componentes negativos y positivos. El componente negativo, desde luego, era la “muerte del comunismo”:
“Si bien todavía hay en el mundo poder comunista, éste ha dejado de reflejar una idea dinámica y atractiva. Quienes se consideran a sí mismos comunistas se ven obligados a librar continuas batallas de retaguardia para preservar algo de su antigua posición y su antiguo poder. Los comunistas se encuentran en la poco envidiable situación de defender un orden social viejo y reaccionario cuya hora ha pasado ya hace mucho, como los monárquicos que lograron llegar al siglo XX”.
—The End of History and the Last Man (El fin de la historia y el último hombre, 1992)
Aquí Fukuyama expresa lo que es una moneda corriente entre todas las tendencias de la ideología burguesa postsoviética.
Eran las conclusiones positivas que sacó del colapso del bloque soviético las que constituían el núcleo de su tesis del “fin de la historia”. Sostenía que los valores socioculturales y las correspondientes instituciones económicas y políticas del mundo capitalista occidental terminarían por imponerse eventualmente a escala global:
“Es en este marco donde el carácter marcadamente mundial de la revolución liberal adquiere una especial significación, puesto que constituye una evidencia más de que está operando un proceso que dicta un patrón evolutivo común para todas las sociedades humanas; en pocas palabras, algo así como una Historia Universal de la Humanidad en dirección a la democracia liberal...
“Y si hemos llegado a un punto en el que se ha vuelto difícil imaginar un mundo sustancialmente distinto al nuestro, en el que el futuro no representa de ninguna manera evidente u obvia una mejoría respecto a nuestro orden actual, luego entonces debe considerarse la posibilidad de que la Historia misma haya llegado a su fin” [énfasis en el original].
La noción de Fukuyama de una “revolución liberal” universalmente triunfante sufrió un denso fuego por parte de algunos voceros intelectuales prominentes del imperialismo estadounidense. Su principal antagonista fue Samuel P. Huntington, que contraponía su propia tesis del “choque de civilizaciones” al “fin de la historia” de Fukuyama. Refiriéndose a este último, Huntington comentó con condescendencia: “El momento de euforia del fin de la Guerra Fría generó una ilusión de armonía, que pronto se reveló como tal” (The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order [El choque de civilizaciones y la reconstrucción del orden mundial, 1996]). Sin duda, Huntington concordaba con Fukuyama en que ya nunca podría haber estados poderosos ni un movimiento político internacional con apoyo de masas que afirmara representar una alternativa universal, como el comunismo, al capitalismo tipo occidental y la “democracia”. Pero también sostenía que una buena parte del mundo —y en particular Rusia, el Oriente islámico y China— se vería dominada por gobiernos y movimientos políticos antioccidentales basados en valores y tradiciones nacionales y religioso-culturales:
“En este nuevo mundo, los conflictos más generalizados, importantes y peligrosos no serán entre clases sociales, entre ricos y pobres, ni entre otros campos económicamente definidos, sino entre pueblos provenientes de diferentes entidades culturales...
“La civilización occidental es la más poderosa y seguirá siéndolo durante muchos años. Sin embargo, comparado con el de otras civilizaciones, su poder está declinando. Cuando el Occidente intenta afirmar sus valores y proteger sus intereses, las sociedades no occidentales enfrentan una alternativa. Algunas intentan emularlo o colgarse de él. Otras sociedades confucianas e islámicas intentan expandir su propio poder militar y económico para resistir y ‘contrarrestar’ a Occidente. Un eje central de la política mundial posterior a la Guerra Fría es, pues, la interacción del poder y la cultura occidentales con el poder y la cultura de civilizaciones no occidentales”.
El debate Huntington/Fukuyama subraya la necesidad de que diferenciemos entre la creencia en la “muerte del comunismo”, que es generalizada y sigue siendo actual, y el limitado y efímero triunfalismo imperialista estadounidense en la secuela inmediata de la caída de la Unión Soviética.
Breves conclusiones
Una pregunta importante que enfrentamos puede ser formulada de este modo: ¿es posible que un levantamiento espontáneo, que implique a grandes sectores de la clase obrera, contra un gobierno derechista, pueda llevar a situaciones prerrevolucionarias o incluso revolucionarias (es decir, a órganos de poder dual) aun si la masa de los obreros y los trabajadores en general no aspira al socialismo? Yo creo que sí. Aunque nunca hemos experimentado semejante acontecimiento, no debemos descartarlo. Por ahora, nuestra tarea principal consiste en propagar una visión marxista del mundo con la expectativa de reclutar cantidades relativamente pequeñas de intelectuales izquierdistas y obreros avanzados. Parafraseando a John Maynard Keynes: cuando la realidad cambie, cambiarán nuestras perspectivas.
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.05.22 00:34 ShaunaDorothy Mumia es inocente - ¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte! ( 25 de enero de 2006)

https://archive.is/Td03V
Mumia es inocente
¡Libertad a Mumia Abu-Jamal!
¡Abolir la racista pena de muerte!
Mumia Abu-Jamal ha estado en la antesala de la muerte por casi 24 años, falsamente condenado por asesinar a Daniel Faulkner, un oficial de policía de Filadelfia. Todos los elementos del sistema de “justicia” capitalista conspiraron para incriminar falsamente a este antiguo miembro del Partido Pantera Negra y partidario de MOVE porque fue un elocuente y desafiante portavoz de los oprimidos. Su condena se basó en testimonios mentirosos, arrancados por los policías, sin un ápice de evidencia física. Un estenógrafo escuchó al juez de su juicio, Albert Sabo —conocido como el “Rey de la antesala de la muerte”—, decir “Les voy a ayudar a freír al n----r [epíteto racista en inglés remanente de la esclavitud]”. Manipulando al jurado para excluir a personas negras, la fiscalía inflamó a los miembros del jurado con la mentira grotesca de que la membresía de Mumia en los panteras, cuando era adolescente, demostraba que estaba comprometido a asesinar a un policía “ya en ese entonces”. La condena se aseguró con argumentos de que el jurado podía desechar cualquier duda acerca de la culpabilidad de Mumia, ya que él podría presentar “apelación tras apelación”.
El estado está tan determinado como siempre a ejecutar a Mumia, un hombre inocente. Durante casi dos décadas de apelaciones, todos y cada uno de los tribunales han rechazado la gran cantidad de evidencia documentada de la descarada incriminación falsa de Mumia. Durante más de cuatro años, los tribunales del estado de Pennsylvania, así como los federales, se han negado a considerar siquiera la confesión jurada de Arnold Beverly de que él, y no Mumia, disparó y mató a Faulkner.
La lucha por liberar a Mumia ha alcanzado una coyuntura crítica. En diciembre, el tribunal federal de apelaciones puso el caso de Mumia en “fast track” para su decisión. Tanto Mumia como los fiscales están apelando las decisiones hechas en 2001 por William Yohn, el juez de Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, quien revocó la sentencia de muerte pero mantuvo todos los aspectos de la embustera condena de Mumia. En poco tiempo, incluso en tan sólo seis meses, el tribunal podría decidir qué sigue para Mumia: la muerte, la vida en prisión o más procedimientos legales.
La ejecución de Stanley Tookie Williams por el estado de California en diciembre arroja una sombra ominosa. El linchamiento legal de Williams, que provocó una protesta nacional e internacionalmente, señaló la determinación de los gobernantes capitalistas estadounidenses de fortalecer su maquinaria letal, frente a la creciente reticencia de la población acerca de cómo se aplica la pena de muerte. Mumia Abu-Jamal, el principal prisionero político de Estados Unidos, es el blanco número uno de los verdugos. Arnold Schwarzenegger, el gobernador de California, dejó esto en claro cuando, al negar la clemencia para Williams, citó el hecho de que el libro de Williams de 1998, Life in Prison [La vida en prisión] estaba dedicado a Mumia Abu-Jamal, entre otros.
El caso de Mumia demuestra de qué se trata la racista pena de muerte. Es la cuerda de linchamiento legalizada, el arma máxima en el arsenal represivo gubernamental apuntada contra la clase obrera y los oprimidos. La pena de muerte, un legado de la esclavitud, se mantiene en una sociedad en la que la segregación de la mayoría de la población negra se emplea como una cuña para dividir a las masas trabajadoras y perpetuar el dominio rapaz del capital. La brutalidad asesina del racista sistema capitalista se exhibió ante todos cuando se dejó morir a miles de personas, en su mayoría negros y pobres, en Nueva Orleáns después del huracán Katrina.
La apelación de Mumia se realiza en el contexto de la declaración del gobierno de su “derecho” a desaparecer, torturar e incluso asesinar a quienes perciba como oponentes, y a espiar e intervenir los teléfonos de cualquiera y de todos. En nombre de la “guerra contra el terrorismo”, la administración de Bush, con apoyo del Partido Demócrata, está triturando los derechos ganados mediante tumultuosas batallas de clase y sociales. El propósito es atemorizar y silenciar a cualquiera que pueda atravesarse en el camino de la implacable ofensiva de los gobernantes capitalistas por la obtención de ganancias y sus aventuras imperialistas, como la ocupación colonial de Irak.
Conforme el caso de Mumia pasa por sus etapas finales de procedimientos legales, la lucha por su libertad se plantea urgentemente. El Partisan Defense Committee [Comité de Defensa Clasista] —una organización de defensa legal y social clasista asociada con la Spartacist League/U.S.— está a favor de intentar cualquier posibilidad legal para Mumia, al tiempo que no deposita ninguna fe en la “justicia” de los tribunales capitalistas. Mediante la publicidad y la acción, hemos luchado para movilizar a las fuerzas sociales más amplias, centradas en el movimiento obrero, para exigir la libertad de Mumia y la abolición de la racista pena de muerte. Mientras Mumia enfrentaba la ejecución en agosto de 1995, un flujo masivo de protesta, nacional e internacionalmente —desde organizaciones de libertades civiles y jefes de estado tales como Nelson Mandela de Sudáfrica hasta sindicatos que representan a millones de obreros—, tuvo éxito en detener la mano del verdugo.
Hoy, la situación es más difícil. Sin embargo, si se lleva a cabo mediante una movilización basada en el poder social de la clase obrera, la lucha por la libertad de Mumia sería un paso gigantesco hacia delante en la defensa de todos nosotros contra los cada vez más depravados y perversos gobernantes de este país.
Anatomía de un embuste
Ante los ojos del estado capitalista, desde el tiempo en el que Mumia era un portavoz de 15 años del Partido Pantera Negra, en Filadelfia en 1969, él era un hombre muerto con licencia. J. Edgar Hoover, el entonces director del FBI, dijo: “Se debe hacer entender a la juventud y los moderados negros que, si sucumben a las enseñanzas revolucionarias, serán revolucionarios muertos.” Esta política se llevó a cabo tanto bajo el gobierno Demócrata de Lyndon Johnson y Ramsey Clark, su fiscal general, como bajo el gobierno Republicano de Nixon. Bajo el programa de “contrainteligencia” del FBI conocido como COINTELPRO, fueron asesinados 38 panteras y cientos más incriminados falsamente y enviados a la cárcel.
Las 900 páginas de los archivos del FBI que el PDC pudo obtener a nombre de Mumia, aunque fueron muy expurgados, dejan claro que el FBI y los policías utilizaron cualquier “truco sucio” en su misión para atraparlo. Se registró cada uno de sus movimientos y su nombre se puso en el Índice de Seguridad del FBI, la versión de la década de 1960 de una lista de “terroristas” a eliminar. Aun con la desaparición de los panteras, el estado no desistió de su venganza contra Mumia. La defensa apasionada de los derechos de los negros por parte de Mumia, un periodista conocido como “la voz de los sin voz”, continuó encolerizándolos. Los policías de Filadelfia se enfurecieron particularmente por sus reportajes que simpatizaban con la organización MOVE, la cual fue víctima de una ofensiva de terror estatal.
Mumia fue blanco de asesinato por sus creencias políticas, por lo que escribió, por lo que dijo. En las primeras horas del 9 de diciembre de 1981, en la esquina de las calles 13ª y Locust, en Filadelfia, los policías finalmente vieron su oportunidad. Esa noche, Mumia conducía un taxi por el área. Escuchó disparos. Vio a personas que corrían, vio a su propio hermano y salió de su taxi para ayudarlo. Minutos después, una bala hirió a Mumia gravemente en el pecho. Cerca, Daniel Faulkner, un oficial de policía, yacía herido. Los policías encontraron la oportunidad que tanto habían esperado y la tomaron, incriminando falsamente a Mumia como un “asesino de policías”.
El caso de la fiscalía tenía tres ejes, todos basados en mentiras: el testimonio de un “testigo presencial”, coaccionado mediante favores y terror; una “confesión” supuestamente hecha por Mumia la noche del tiroteo, que es un engaño tan descarado que no salió a la superficie hasta meses más tarde; y “evidencia” inexistente de balística. En 2001, este embuste voló totalmente en pedazos con la confesión de Arnold Beverly de que él fue el hombre que disparó contra Faulkner. En una declaración jurada, impresa en el folleto del PDC Mumia Abu-Jamal Is an Innocent Man! [¡Mumia Abu-Jamal es inocente!], Beverly declaró:
“Me contrataron junto con otro tipo y me pagaron por disparar y matar a Faulkner. Yo había escuchado que Faulkner era un problema para la mafia y los policías corruptos, porque interfería con la corrupción y los pagos hechos para permitir sin procesamiento la actividad ilegal, incluyendo la prostitución, las apuestas y las drogas en el área del centro de la ciudad.
“Se le disparó a Faulkner en la espalda y luego en la cara, antes de que Jamal llegara a la escena. Jamal no tuvo nada que ver con el tiroteo.”
Además, Beverly declaró que hubo un segundo tirador, quien también huyó de la escena. Esto está apoyado por una declaración jurada de Billy Cook, el hermano de Mumia, quien testificó que su amigo Kenneth Freeman era un pasajero en el VW de Cook en la 13ª y Locust esa noche. Freeman admitió después ante Cook que él era parte del plan para asesinar a Faulkner y había participado en el tiroteo y luego huido de la escena. Además, esto está corroborado por el testimonio de William Singletary, un testigo en la escena, quien dijo que vio a un pasajero salir del VW de Cook, dispararle a Faulkner y luego huir de la escena.
Cuando menos media docena de testigos que estaban en la escena la noche del tiroteo vieron, desde distintos puntos, a uno o más hombres negros huir. Las comunicaciones urgentes de las patrullas policiacas, justo después del tiroteo, reportaron que los tiradores habían huido con la pistola de Faulkner. Cinco testigos, incluyendo dos policías, dijeron que el tirador llevaba una chamarra militar verde, que tanto Beverly como Freeman llevaban esa noche. Mumia llevaba puesta una chamarra de esquí acolchada roja con anchas rayas verticales azules. No hay chamarra verde en la evidencia policiaca.
Beverly dijo que a Mumia le dispararon los policías en la escena. Esto lo confirma nada menos que la oficina del examinador médico estatal, cuyo registro, escrito la misma mañana del tiroteo, cita a un oficial de homicidios que dijo que a Mumia le dispararon “refuerzos policiacos que llegaban”, no Faulkner. Otros testigos han corroborado el testimonio de Beverly de que había policías encubiertos y uniformados en las cercanías cuando ocurrió el tiroteo, lo cual Beverly supuso significaba que estaban incluidos en el plan para asesinar a Faulkner. Marcus Cannon, un testigo, vio a dos policías encubiertos en la calle frente al tiroteo. William Singletary también vio a los “camisas blancas” (supervisores policiacos) en la escena justo después de los disparos.
La fiscalía desecha la idea de que los policías pudieran matar a uno de los suyos como una invención ridícula. Haciendo a un lado el que Beverly haya pasado dos pruebas de detector de mentiras, su recuento concuerda con el hecho de que cuando asesinaron a Faulkner en 1981 estaban en curso cuando menos tres investigaciones federales de corrupción policiaca en Filadelfia, incluyendo conexiones policiacas con la mafia. Policías que trabajaban como informantes del FBI fueron eliminados a principios de la década de 1980. Un otrora fiscal federal reconoció que los federales tenían un policía informante cuyo hermano era un policía, tal como Faulkner tenía un hermano que era policía.
Una declaración jurada de Donald Hersing, un antiguo informante en una investigación del FBI acerca de corrupción policiaca, confirma que, en el tiempo del tiroteo de Faulkner, se decía que los federales tenían un informante en la fuerza policiaca. El oficial al mando de la División Central de Policía, donde ocurrió el asesinato de Faulkner, el jefe de la División de Homicidios de la policía y Alfonzo Giordano, el oficial de más alto rango en la escena del asesinato de Faulkner, estaban todos bajo investigación en ese entonces por cargos federales de corrupción. Estos policías fueron, literalmente, la cadena de mando en la falsa incriminación de Mumia Abu-Jamal.
Giordano había sido la mano derecha de Frank Rizzo, el notoriamente racista jefe de policía y después alcalde de Filadelfia. Desde 1966 hasta 1970, Giordano estuvo a cargo del escuadrón de policía “de vigilancia”, que dirigió el asalto policiaco al cuartel general de los panteras negras en 1970. También fue el supervisor del sitio policiaco de 15 meses a la casa de MOVE en Powelton Village en 1977-78, que resultó en el encarcelamiento de nueve miembros de MOVE bajo cargos embusteros de haber asesinado a un policía. Giordano sabía exactamente quién era Mumia. Siendo el oficial con mayor antigüedad en la escena, Giordano tuvo tanto el motivo como la oportunidad de incriminar falsamente a Mumia por el asesinato de Faulkner.
Giordano originó la afirmación de que la pistola de Mumia —la supuesta arma homicida— estaba junto a él en la calle. Sin embargo, según informes policiacos de radio, los policías seguían buscando el arma unos catorce minutos después de que hordas de policías llegaran a la escena. Giordano arregló que el taxista Robert Chobert, quien se convirtió en un testigo de la fiscalía, identificara a Mumia. Giordano fue el testigo central de la fiscalía en la audiencia previa al juicio de Mumia. Sin embargo, nunca se le llamó como testigo en el juicio de Mumia. Poco antes del juicio, se le asignó un trabajo de oficina. Un día hábil después de que Mumia fuera declarado culpable, Giordano renunció a la policía. En 1986, enfrentando cargos federales basados en que recibió decenas de miles de dólares en pagos ilegales entre 1979 y 1980, Giordano llegó a un arreglo. No pasó ni un día en la cárcel.
La red de mentiras de la fiscalía
La historia de la fiscalía es que dos personas estaban en la esquina de la 13ª y Locust, donde se le disparó a Faulkner: Billy Cook, el hermano de Mumia, y Faulkner. La fiscalía afirma que Mumia cruzó la calle corriendo cuando vio que Faulkner estaba golpeando a su hermano. Según la policía y los fiscales, Mumia le disparó al policía en la espalda, el policía le disparó a Mumia y entonces Mumia se paró encima del policía caído y le disparó al “estilo ejecución” varias veces en la cabeza. Incluso un examen cuidadoso de la propia evidencia de los policías y de los fiscales muestra la mentira de este escenario. Una mirada a los “tres ejes” del caso de la fiscalía proporciona no sólo la confirmación desnuda de la inocencia de Mumia, sino una clara corroboración del testimonio de Beverly.
Los testigos de la fiscalía: aun con amenazas y favores de la policía y de la fiscalía en la época del juicio de 1982, ningún testigo testificó haber visto que Mumia le disparara, de hecho, a Faulkner. Sólo uno, Cynthia White, la testigo estrella de la fiscalía, testificó que pensó haber visto un arma en la mano de Mumia cuando cruzó la calle. White, una prostituta que trabajaba en el área, afirmó haber presenciado los eventos desde la esquina sudeste de la 13ª y Locust. Sin embargo, los otros dos testigos de la fiscalía, así como dos testigos de la defensa, que conocían a White, ¡negaron todos que ella estuviera en la escena durante el tiroteo! Otras prostitutas testificaron en audiencias subsecuentes ante el tribunal que la policía alternadamente hacía favores y amenazaba a White para poder extraer su testimonio.
En lo que respecta a Robert Chobert, primero le dijo a la policía que el tirador “huyó”. Después de más interrogatorios cambió su versión, afirmando que Mumia se paró sobre Faulkner mientras se hacían los disparos y que nadie huyó. La fiscalía otorgó favores a Chobert, un taxista que usaba una licencia suspendida mientras estaba a prueba por un delito mayor de incendio premeditado, a cambio de su testimonio. Después admitió que él nunca vio el tiroteo. El tercer testigo del estado era Michael Scanlan. Inicialmente identificó a Mumia como el conductor del VW, pero luego afirmó que el tirador cruzó la calle Locust corriendo, lo cual Beverly admitió haber hecho. También admitió que no sabía si Mumia era el hombre que vio.
Balística y medicina forense: la fiscalía afirmó que la evidencia balística era “consistente” con que la pistola de Mumia era el arma homicida, incluso cuando admitió que la “consistencia” se aplicaba a millones de pistolas de mano. No existe evidencia siquiera de que el arma de Mumia haya sido disparada esa noche. Hubo muchas oportunidades de analizar las manos de Mumia o la pistola para ver si ésta había sido disparada recientemente. Sin embargo, según la policía, tales análisis, que son un procedimiento de operación estándar, ¡nunca se hicieron! El oficial de vigilancia que afirmó haber recogido la pistola de Mumia, no la entregó por más de dos horas, dando tiempo más que suficiente para alterarla.
El informe del examinador médico declara que se disparó a Faulkner con una bala calibre .44, pero la pistola de Mumia era de calibre .38. Aunque el laboratorio criminalístico afirmó que el principal fragmento de bala extraído de la cabeza de Faulkner estaba demasiado dañado para someterlo a pruebas, el experto en balística del equipo de defensores lo negó. Un segundo fragmento de bala extraído de la herida de la cabeza simplemente desapareció sin dejar rastro.
La evidencia en la escena —fragmentos de bala, manchas de sangre, la ausencia de agujeros en la banqueta— refuta la afirmación de la fiscalía de que a Faulkner se le disparó repetidamente mientras yacía en el suelo. Los patrones de las balas son mucho más consistentes con varios tiradores, como testifica Beverly. El casquillo de una bala de cobre encontrado en la escena era inconsistente tanto con la pistola de Faulkner como con la de Mumia, lo cual sugiere que un arma diferente fue disparada. De manera similar, sangre de tipo O fue encontrada en la escena, pero tanto Faulkner como Mumia y Cook eran tipo A, sugiriendo que había otra persona y que fue herida. El ángulo de las propias heridas de Mumia es imposible si le dispararon mientras estaba parado sobre Faulkner, como afirmó la fiscalía. Sin embargo, las heridas de Mumia son consistentes con el testimonio de Beverly de que a Mumia le disparó un policía en la escena.
La “confesión”: el último eje del embuste fue la afirmación de que Mumia, yaciendo en un charco de sangre en el hospital a donde lo llevaron para tratarlo, gritó que le había disparado al policía. Sin embargo, el oficial de policía asignado a vigilar a Mumia ahí, reportó ese mismo día que Mumia “no hizo comentarios”. En realidad, estaba tan malherido, con un orificio de bala en un pulmón, y había sido tan golpeado por la policía en la calle y en el hospital, que no podría haber “gritado” nada. La fiscalía manufacturó la “confesión” en una reunión de mesa redonda con policías dos meses después del tiroteo.
Priscilla Durham, una guardia de seguridad, fue la única empleada del hospital que respaldó la mentira policiaca de la “confesión”. Kenneth Pate, el hermanastro de Durham, juró en 2003 que Durham dijo que los policías la presionaban para decir que Mumia confesó. Pate también dijo que Durham escuchó a Mumia decir “Déjenme, déjenme, intentan matarme”.
Mumia Abu-Jamal ha mantenido su inocencia siempre categóricamente. Como afirmó en una declaración jurada de 2001: “No le disparé al oficial de policía Daniel Faulkner. No tuve nada que ver con el asesinato del oficial Faulkner. Soy inocente... Nunca confesé nada porque no tenía nada que confesar.”
¡Movilizarse ya para liberar a Mumia!
El caso de Mumia Abu-Jamal es un ejemplo perfecto de la naturaleza de clase del estado capitalista. Su sistema de justicia está predispuesto hasta la médula por criterios de clase y raza. Los policías y los tribunales que incriminaron falsamente a este hombre inocente, la tumba en vida del sistema carcelario en el que está preso, el verdugo que está listo para matar: todos son instrumentos de la violencia organizada, empleada para preservar el dominio de la clase capitalista mediante la supresión forzada de la clase obrera y los oprimidos. Las demandas de un “nuevo juicio” que los liberales, las organizaciones que se autoproclaman socialistas, los nacionalistas negros y otros han planteado, han alimentado ilusiones de que puede haber justicia en los tribunales capitalistas. Esas ilusiones desmovilizaron a un movimiento de millones alrededor del mundo en defensa de Mumia.
Ha llegado la hora de reavivar la protesta masiva —nacional e internacionalmente— por Mumia. La libertad de Mumia no se ganará mediante la confianza en el sistema de “justicia” manipulado o en los políticos capitalistas, ya sean Demócratas, Republicanos o verdes. El poder que puede cambiar la marea es el poder de millones —trabajadores, juventud antirracista, abolicionistas de la pena de muerte— unidos en lucha para exigir la libertad de este hombre inocente. La movilización del movimiento obrero, cuyo poder social se deriva de su capacidad para detener la producción, es crucial para esta perspectiva. Como hemos afirmado desde que tomamos la defensa de Mumia a mediados de los años 80, lo que se necesita son acciones de frente unido, centradas en la clase obrera, que generen protestas efectivas a través de un espectro de creencias políticas, al tiempo que aseguran a todos el derecho a expresar sus propias opiniones.
Ha llegado el momento de hacer del caso de Mumia un llamado a la lucha contra la racista pena de muerte, contra la opresión de los negros, contra la represión gubernamental. Eleva tu voz y organízate ahora en tu sindicato, tu universidad, tu comunidad, para exigir: ¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte!
El Partisan Defense Committee [Comité de Defensa Clasista] es una organización de defensa legal y social, clasista y no sectaria, que defiende casos y causas en el interés de todos los trabajadores. Tal propósito está de acuerdo con el programa político de la Spartacist League.
¡Únete a la campaña para liberar a Mumia Abu-Jamal!
¡Se necesitan fondos urgentemente para la defensa legal! Haz una contribución hoy, a nombre de la “National Lawyers Guild Foundation” [Fundación del Gremio Nacional de Abogados] (destinada a “Mumia”) y envíala a: Committee to Save Mumia Abu-Jamal, P.O. Box 2012, New York, NY 10159.
¡Organiza protestas! Aprueba resolutivos en tus sindicatos, universidades, organizaciones comunitarias y religiosas exigiendo la libertad de Mumia. Haz que tu sindicato u organización contribuya económicamente y se una a marchas y protestas por Mumia. Publicita el caso de Mumia en el periódico de tu sindicato u organización.
¡Corre la voz! Contacta al PDC para recibir copias de nuestro folleto, Mumia Abu-Jamal Is an Innocent Man! [¡Mumia Abu-Jamal es inocente!]. Este folleto arma a los activistas en la lucha por la libertad de Mumia con la evidencia explosiva que destruye completamente la maquinación de más de dos décadas de duración contra este elocuente luchador por la libertad negra. Está disponible por US $1/MX $3. Obtén el botón del PDC: “Free Mumia Abu-Jamal! Abolish the Racist Death Penalty!” [¡Libertad a Mumia Abu-Jamal! ¡Abolir la racista pena de muerte!]: US $1/MX $5 cada uno. Ordena el video del PDC, From Death Row, This Is Mumia Abu-Jamal [Éste es Mumia Abu-Jamal, desde la antesala de la muerte]: US $15/MX $75. El presente folleto, US $2/MX $10 por 25 ejemplares.
Haz tus pedidos y cheques al Partisan Defense Committee; envíalos a nuestra dirección en la Ciudad de Nueva York, que aparece enseguida.
Partisan Defense Committee:
Correo electrónico: [email protected]
P.O. Box 99, Canal Street Station, New York, NY 10013-0099 (212) 406-4252
P.O. Box 802867, Chicago, IL 60680-2867 (312) 563-0442
P.O. Box 77462, San Francisco, CA 94107-0462 (510) 839-0852
http://www.icl-fi.org/espanol/leaflets/mumia2006.html
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2016.04.15 19:27 Cuervo09 Construcción de la realidad.

Colección: Realidad ingenua. Escrito #1 12/1/2016
Cassandra volteo de manera brusca cuando se sorprendió a si misma con su propio reflejo en el espejo. Se acercó al espejo cautelosamente y lo inspecciono de lejos con la intención de asegurarse que el espejo no se encontrara encantado o embrujado. El espejo era grande y rectangular, se podía apreciar desde una palma arriba de sus rodillas hasta el tope de su cabeza, un marco marrón oscuro bordeaba el gran espejo y este se unía a dos mesitas empotradas en la pared; decoradas con el mismo patrón que la pared que se reflejaba en el espejo, dando una extraña ilusión óptica.
Se acercó al espejo hasta quedar muy próxima a él, se miró a ella misma y comenzando en sus ojos contemplo el arduo trabajo de tallado y esculpido que la madre naturaleza había realizado sobre ella. Pasado unos momentos, se percató de la extraña ilusión óptica que las paredes de aquel cuarto de motel hacían con el espejo y los muebles en la pared. Miro a través del espejo la cama medio desarreglada, solo un poco arrugada de la esquina y las almohadas estaban en el piso, pensó en cómo habían llegado y recordó un poco que fue lo que había pasado hacia no mucho esa misma tarde de otoño. Acabado de recordar, paso su mirada a la ropa que había sido arrojada sin cuidado al suelo, sin darse cuenta como, llego al pequeño montón de ropa, se acuclillo y tomo una prenda; se la llevo a la nariz y la olio con decisión. Su blusa ya no olía al perfume que había comprado el fin de semana, gasto un tercio de su paga semanal en él, volvió a oler su blusa mientras pensaba en que iría a reclamar al lugar donde compro ese perfume, permaneció acuclillada y con la prenda pegad al rostro mientras imaginaba como el reclamo por el perfume barato escala a una discusión acalorada que desembocaba en una pelea encarnizada entre ella y la vendedora para luego ser atacada por todas las demás vendedoras, cuando pensaba que ella iba a ser derrotada, entraría su novio de manera heroica y vencería a las vendedoras malvadas, sin golpearlas, para después recogerla a ella del suelo y llevarla al altar dorado de la catedral del pueblo y casarse ahí, paras así vivir en una enorme casa blanca y tener muchos hijos.
Aquella hermosa y perfecta fantasía fue rota por un ruido en el baño que la hizo volver a la realidad, por un momento se asustó al escuchar ese ruido pues pensó que se encontraba sola, luego recordó donde estaba y con quien estaba. En un motel y con su novio. Tomo el resto de la ropa y la puso sobre la mesita que se encontraba empotrada en la pared a la izquierda de la cama. Tomo su bolso y lo puso sobre la cama y se sentó frente a él. Volvió a pensar en donde estaba y con quien estaba, le resultaba obvio que se encontrara en el motel, pues si era culpa del, de su novio. Dudo en meter la mano al gran bolso negro, desistió un poco pero la final la introdujo, solo que no tomo nada ni la busco, solo la puso ahí, en su bolso. Escucho otro ruido, volteo en dirección general hacia el baño, que se encontraba a la derecha de la cama o al fondo si se veía desde la puerta de la cochera y comenzó a pensar, en por que seguía con él. –“heme aquí”- pensó ella, -“tengo 24 años y aún me escondo para tener sexo y divertirme un rato.-“ volteo al cenicero e inspecciono que tanto había quedado del pequeño porro que habían forjado, volvió su mirada hacia la bolsa y una vez más comenzó a pensar en por que se encontraba ahí, en por que aún seguía con él, pensó en todos los buenos momentos que han pasado juntos, las vacaciones, los viajes, las comidas, pero con cada recuerdo que le traía una sonrisa aparecía uno o dos recuerdos que le habían regalado una o dos noches de llanto incontrolable al principio, luego solo fueron sollozos para pasar a ser solo noches intranquilas que la remetían a pensar en que es lo que hacía y a donde iba. Por fin tomo sin mucho interés aquello que buscaba en su bolso, saco una pequeña y delgada bolsa de plástico y de ella saco un conjunto de ropa interior hecha de una tela delgada y muy transparente, la tela era algo rasposa y seca al tacto, era visible que estaba hecha de material barato. Barato.-“ Por qué no me sorprende?”- recordó todas esas veces que se tuvo que conformar con algo barato o algo de poco valor, no es que quisieras cosas costosas o lujosas, solo quería sentir que era especial una que otra vez, contemplo el trozo de tela, se levantó de la cama y tomo el cenicero, levanto el porro con la misma mano que sostenía aquella delgada y frágil tela, recogió el encendedor de la mesa en la pared y prendió el cigarrillo, aspiro bastante humo, se inclinó un poco y puso el encendedor junto con el cigarrillo dentro del cenicero de metal. Camino hacia el espejo, se paró firmemente frente al espejo, soltó el humo y como antes, comenzó a mirar su cuerpo, primero criticando sus imperfecciones, una mancha en la piel, una arruga por allá y otra por acá, paso un rato buscando y recordando cómo es que se había hecho aquella arruga, mancha o marca en su cuerpo, de pronto llego a una marca poco común y muy peculiar, tardo un poco en reconocerla. Paso su dedo índice sobe la cicatriz que tenía sobre la pierna izquierda, acomodo su mano de una manera rara, la volteo para poder ver su palma y en ese momento sintió un deja va, seguido de una extraña sensación en su cabeza, se incorporó despacio y miro en sin prestar atención en algún punto en particular su cuerpo, abrió los brazos y junto los pies hasta formar una extraña y rechoncha cruz, se vio en el espejo y la tenue luz que las pequeñas lámparas despedía le daban un aspecto siniestro, se miró un poco más, corrigió su postura y colgó un poco la cabeza y pensó que ella podría ser una buena personificación de Jesucristo, acto seguido bajo los brazos y de disculpo de manera rápida por haber blasfemado de aquella manera.
Bajo la mirada y esta vez miro la cicatriz directamente en su pierna, la repaso con sus dedos y el deja va se volvió un recuerdo que evoco a una etapa de su vida que ya no recordaba o si la recordaba era porque volvía a ella. Por un pequeño momento que aun así le pareció demasiado largo, recordó aquella vez que corto de más, que por un momento pensó que iba a morir y no sabía que le asustaba más: el estar feliz porque al fin iba a poder dormir sin preocupaciones o pensar en que en verdad esa vez iba morir. Termino de recordar con tristeza, intento pensar en algo que la animara y volteo al cuarto para buscar algo y al no encontrarlo se dijo a si misma –“por qué no me morí esa vez, de saber cómo iba a terminar…-“y se disculpó de inmediato por haber pensado en eso. Volvió a intentar pensar en algo positivo de su día pero no encontró nada, se preguntó si estaba siendo pesimista o si en verdad no había nada en su día por lo cual estar feliz.
Tomo la ropa interior de tela fea y comenzó a vestirse, se estaba incorporando para subir la parte inferior de su juego de lencería cuando encontró una pequeña cicatriz con relieve y que había hecho cambiar el color de la piel de la zona cercana a ella, en su mano derecha. La miro con interés y recordó cuando se cortó con un cuchillo muy afilado, pero que él, su novio, le había ayudado a curarla y él había terminado la comida y que al final a pesar de haberse lastimado de manera grave, resulto ser un buen día por que ella había ayudado y consentido demasiado. De pronto comenzó a recordar muchas otras cosas más, como el día que él se salió del trabajo para ir por ella a otro lado o el día que él no fue con sus amigos para perderla llevar y recoger de otro lugar donde se encontraba ella, o el día que se enfermó por que se mojó tanto por que le presto su chamarra porque ella no quiso llevar la suya porque no le quiso hacer caso y llevar una chamarra porque iba a llover, o el día que la llevo por primera vez de vacaciones y muchas otras ocasiones donde ella afirmaba que esas fueron las razones por las cuales se enamoró de él.
Escucho otro ruido en el baño y una vez más pensó en que hacía con su vida, a donde se dirigía. Comenzó a estirar la ropa sin interés y sin prestar atención hasta que se hizo una pequeña fractura cerca de una costura y recordó todas aquellas veces que su corazón se había roto por culpa de él, la primera vez que le grito, el día que andaba de mal humor y se enojó y se pelearon en público. El día que encontró mensajes de otra mujer en su celular, la vez que se embriago y la dejo en una fiesta, o la vez que le desprecio una comida que tardo toda la mañana preparando. No se percató en que momento camino hasta la cama, se sentó y vio que se encontraba puesto a medias su conjunto, termino de vestirse y una vez se acercó al espejo, se acomodó lo que se tenía que acomodar, se arregló el cabello, pensó en llevarlo recogido pero decidió dejarlo suelto. Se retiró del espejo para ir a su bolsa y tomar un colorete, regreso al espejo, se miró y pinto sus labios con cuidado, intentando seguir la curvatura natural de los mismos. Se miró al espejo y decidió que se veía bien, se aproximó a su bolso que se encontraba en la cama y pensó en sí debería ponerse los zapatos de tacón alto que llevaba pero decidió en no hacerlo, no quería que se fueran a maltratar con el agua del jacuzzi del baño. Se acercó al espejo una vez más, se plantó de frente separo un poco los pies, puso sus manos en su cintura y se observó de cuerpo entero por primera vez. –“pues si no estoy tan madreada.”- pensó la afligida y morena muchacha, dio media vuelta y se aseguró que todo estuviera en su lugar. Camino hasta la cama y siguió pensando en que hacia ahí, con esa ropa barata y de tan mal gusto puesta. –“no esta tan mal”- dijo en voz alta. Recorrió el cuarto con su mirada como si buscase algo que le diera la razón a sus pensamientos, se levantó sin ánimo y recogió lo que ella supuso correctamente que era la ropa de su novio. La arrojo hasta la mesa donde se encontraba la ropa de ella y volvió a sentarse en la cama pero pronto se acomodó y se recostó. Continuaba dándole vueltas en su cabeza al tema que ya había discutido consigo misma y con algunas de sus amigas, intentaba repasar lo que ellas le habían dicho pero no recordaba todo del todo, recordaba frases o algunas palabras, no sabía si debía a su mala memoria o que simplemente estaba pacheca. Verdaderamente no sabía que hacer o cómo actuar, desde hacía algún tiempo que ella no se sentía segura en la relación, no es que hubiese otro ni nada por el estilo, era solo que el ya no era como antes, ella percibía que habían caído en una rutina, tal día se veían, el otro iban al cine, el otro a comer o cenar y el fin de semana: follaban. No es que ella quisiera algo mejor, solo quería que la relación volviera a ese punto donde todo se sentía espontaneo, casi mágico. Ella se lo había mencionado a él, hacía ya también algún tiempo pero nada había cambiado o habían cambiado para mal, se habían distanciado un poco, hablaban menos. No sospechaba que existiera otra, el, su novio, no tenía tanto tiempo libre o dinero como para mantener una segunda relación.
Ella creía realmente en que habían caído en una rutina, que todo era cuestión de hacer cosas diferentes, -“como hoy”- se dijo a sí misma. Que se suponía que había comprado ese conjunto para aviar un poco mas la llama, que no es que fuera necesario, pero quería hacer algo dieferente, -“quizá podría bailarle algo”- dijo en voz alta. Se percató que movía los pies en un tono más animado, se incorporó y se levantó de la cama, saco un pequeña charola de plástico de una bolsa más grande y puso sobre ella una variedad de botanas saladas y dulces. La puso sobre la cama y se aproximó una última vez al espejo para peinarse, arreglarse y acomodarse lo que se tuviera que peinar, arreglar y acomodar. Miro el reflejo del cuarto en el espejo, paso su mirada por la charola de botana y luego recorrió el cuarto, aun buscando alguna respuesta. Camino hasta la cama y tomo un cacahuete salado, se lo metió a la boca y mastico lentamente mientras se volvía a sentar en la cama. Pensó en si estaba haciendo lo correcto, se levantó con desespero al no poder tomar una decisión, camino hasta donde se encontraba su bolsa, la tomo y metió su mano derecha para buscar su celular. Saco su celular y pensó en llamar a su mejor amiga, luego recordó que ella aun no salía del trabajo; comenzó a vagar por los contenidos de su celular como si este pudiera albergar una respuesta, se encontró con fotos y canciones que ya no recordaba. De pronto llego a una foto que tenía mucho que no veía. Era una foto de ella y el en la feria, una de sus primeras citas, aun en esa foto se podía percibir que algo no estaba bien con él, no sabía si era la sonrisa de él que de alguna manera y sin saber por qué no parecía normal, pero tampoco forzada, quizá solo su rostro no tenía una manera de sonreír. Recorrió el rostro de su novio con atención, intento registrar cada detalle que notaba extraño en esa foto; busco una foto más reciente y al comparar los detalles que encontró que la expresión era la misma, busco otra foto y encontró lo mismo. –“quizá solo sale raro en las fotos-“Regreso a la foto de la feria y recordó lo bien que se la habían pasado ese día, recordó el oso de peluche que el gano para ella en un jueguito de tiro al blanco.
Dejo el celular en su bolso y se llevó las manos al rostro, no sabía qué hacer, se encontraba perdida. Levanto una vez más el porro y lo encendió, le dio un par jalones pero solamente porque ya no quedaba nada en ese pequeño porro. Agarro la charola de botanas y la volvió a colocar inmediatamente en la cama, camino hasta la bolsa de donde saco la comida y tomo dos cervezas de una bolsa de plástico que tenía hielo unas cervezas más. Las coloco en la charola y la levanto, y se enfilo al baño. El recorrido de la cama al baño le pareció más largo y letárgico que de costumbre, continuaba pensando en si era lo correcto, continuo recordando la tarde de ese día que fueron a la feria y se le ilumino un poco el rostro, se detuvo un poco antes de entrar al baño, para componer su estado emocional principalmente, pensó en entrar pero se detuvo un poco más, como si esperara instrucciones. Bajo la mirada y volvió a pensar en aquel día, pensó en que a lo mejor no todo estaba tan mal, pensó en que quizá si ella cambiaba un poco el la seguiría y si no pues ni modo, -“él se la pierde”- se dijo a sí misma, pensó que eso haría, que estaría bien consigo misma para que las cosas fluyeran de mejor manera y quizá así volver a tener mejores ratos, tardes más agradables y noches más memorables.
Se decidió entrar al baño y justo cuando esta cruzaba el umbral de la puerta, una figura la sorprendió haciendo que tirara la charola de dulces y botanas saladas, las cuales se regaron por todo el piso de azulejo del baño. Se molestó un poco, bajo los brazos y miro con enfado a su novio, quien había sido el que la había asustado, ella rio primero, le dijo que iba por el bote de basura para recoger todo lo que había en el suelo, camino recoger al bote de basura pensó que como iba a tener historias tan raras o graciosas con alguien más que no fuera el, pensó que estaba bien donde estaba, se encontraba con alguien con quien compartía gustos y disgusto y la mayoría de las veces sino es que siempre pasaban un buen rato juntos, ebrios o sobrios. Al regresar al baño encontró a su novio doblado hacia enfrente por la cintura en una manera extraña y este se encontraba recogiendo, no, comiendo las botanas del suelo, como si fuera un ave. Fue en ese preciso momento cuando Cassandra descubrió que su novio en realidad era un gran pollo.
Dime tú Kikiri Boo, por qué no eres un pollo más normal, usas disfraces quieres ser humano, y no eres un hombre eres Kikiri Boo. Referencia: https://youtu.be/6qgvwaCl0S4?t=7s
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